El asesinato de Jairo Zapa, cómplice del saqueo a Córdoba, otro delito por el que el exgobernador Alejandro Lyons tiene que responder. 

Para llegar a la gobernación del departamento de Córdoba, Alejandro Lyons hizo toda suerte de alianzas y créditos con personas del bajo mundo. Aunque la ley fije unos topes para los gastos de campaña, en todo el país, pero particularmente en Córdoba, la cifra establecida es un monumento ante el que casi todos los candidatos se burlan.

Dado que Lyons debía más de $25 mil millones de pesos, una vez asumió la gobernación de su  departamento decidió, junto a sus aliados y padrinos políticos –los denominados Ñoños– que sacaría ese dinero del sistema general de regalías de Córdoba, que entre los años 2012 y 2015 recibió más de $470 mil millones de pesos.

Había que poner a alguien de confianza a que administrara el jugoso botín, con el que muchos se enriquecerían. Y así se decidió que la persona indicada para aquel protervo fin, sería Jairo Zapa, un ingeniero hábil e inteligente que supo planificar la forma como debía hacerse el saqueo, a través de proyectos hechizos de “ciencia y tecnología”.

Una vez estos eran aprobados, arrancaba el festín de los desembolsos. No fueron pocas las personas que participaron de ese carrusel corrupto, entre ellas las recientemente capturadas hermanas Mara y María Fátima Bechara, quienes ejercían control sobre la universidad del Sinú, centro académico que fue utilizado para elaborar algunos de aquellos proyectos de ciencia y tecnología ficticios. (Sobre esta historia, lo invitamos a leer “La Bacrim”).

Si alguien conocía en detalle la manera como, por instrucciones de Alejandro Lyons, se habían drenado más de $120 mil millones de pesos del fondo de ciencia y tecnología de Córdoba era, precisamente, Jairo Zapa. En caso de que él resolviera hablar, muchos, empezando por el gobernador, estarían en serios problemas con la justicia.

El 27 de marzo de 2014, Zapa desapareció. Nadie volvió a saber de él, hasta cuando un paramilitar desmovilizado fue capturado. La justicia tenía evidencias de que él había sido el autor material del asesinato del director de regalías.

El cuerpo de Zapa fue encontrado pasados 5 meses de su desaparición. Después de una brutal tortura, fue asesinado y posteriormente enterrado en una finca del padre del gobernador Alejandro Lyons.

El sicario, que en principio alegó que cometió el crimen por motivos pasionales, luego cambió la versión e indicó que el asesinato había sido ordenado por Jesús Eugenio Henao, una persona que en este momento resulta fundamental para la investigación.

Henao era uno de los eslabones en la cadena del saqueo a las regalías del departamento. Él recibió, a través de los proyectos de ciencia y tecnología falsos, $30 mil millones de pesos. Era “socio” de Zapa y del gobernador en la operación criminal.

Fue capturado y se convirtió en un testigo de gran valor. Gracias a su testimonio, la justicia ha podido actuar en contra de la hermanas Bechara –hoy detenidas en la cárcel El Buen Pastor de Bogotá- y de otras personas que integraron la banda criminal comandada por el hoy prófugo exgobernador de Córdoba.

LOS IRREVERENTES pudieron confirmar que tan pronto Henao fue llevado a la cárcel, un emisario de Lyons se le acercó con el propósito de ofrecerle un soborno de $4500 millones de pesos a cambio de que dijera que era el único responsable del robo a las regalías. El acuerdo planteado, incluía que Henao debía guardar silencio sobre las demás personas implicadas en el robo a Córdoba. Así mismo, se le prometió ayuda en la investigación por la muerte de Zapa.

Jesús Eugenio Henao no aceptó el ofrecimiento. En consecuencia, su esposa y sus hijos han sido amenazados de muerte.

Para salvaguardar su integridad, selló un acuerdo de colaboración con la justicia. Insiste en que no tuvo nada que ver con la muerte de Jairo Zapa quien además de ser su compinche en el robo de dineros públicos, era su amigo personal desde hace muchos años. De acuerdo con la información que Henao le ha proveído a los investigadores, el gobernador Lyons fue la persona que ordenó ese asesinato.

Un detalle que llama la atención de las autoridades es que el director de regalías no es el único posible testigo contra Alejandro Lyons que ha sido liquidado. Hay muchos más muertos que de una u otra manera tuvieron relación con los negocios corruptos del exgobernador.

Durante los 4 años que Lyons manejó los destinos de Córdoba, en ese departamento se crearon carteles de la educación, de la hemofilia, de la infraestructura y hasta de las cajas de dientes.

En todo hubo saqueos y en muchos, hay testigos muertos.

La pregunta que en este momento se hacen las víctimas de Alejandro Lyons es ¿por qué se permitió que él saliera de Colombia?

@IrreverentesCol

Publicado: junio 5 de 2017