A Uribe lo quieren callar al precio que sea. Para algunos, su voz resulta incómoda y su liderazgo una amenaza.

Como era de esperar, el magistrado de la sala penal del tribunal superior de Bogotá, Luis Fernando Ramírez, literalmente voló para fallar una cuestionable acción de tutela presentada por el humorista Daniel Samper, con la que pretende que el presidente Uribe se retracte por haberlo llamado violador de los derechos de los niños, hecho que es evidente y sobre el que abundan múltiples evidencias.

Samper Ospina ha utilizado este episodio para posar de víctima y hacer un show exagerado, fingiendo indignación y asegurando, sin prueba alguna, que ha recibido amenazas con las que se ha puesto en riesgo su vida e integridad. Nada de eso es cierto.

Es innegable que hay cientos de miles de colombianos que desprecian a Samper. Aquello no se puede soslayar. Y él se ha ganado ese odio, por cuenta de los insultos y humillaciones que profiere semanalmente y que trata de encubrir cobardemente, presentándolas como “sátiras”.

Gracias a las sindicaciones criminales que él hace sistemáticamente en su columna en la revista Semana, Se propician el odio y las amenazas contra quienes él escribe.

Samper se valió del trino del presidente Uribe para hacer toda una puesta en escena, en la que otros periodistas, enarbolando el derecho a la libertad de expresión, jugaron un papel fundamental. Primero, suscribiendo una carta que se constituye en declaración política y, segundo, dando por sentado en sus respectivos medios que el presidente Uribe es un calumniador. Con ese lobby  mediático previo, el abogado y contratista del Estado, Ramiro Bejarano –conocido de autos desde los tiempos del proceso 8000- redactó y presentó una acción de tutela ante el tribunal superior de Bogotá, tutela que mágicamente llegó a manos de un magistrado que bien podría ser calificado como “amigo” del accionante. Paradojas de la vida.

En tiempo record, como si se tratara de fallar una acción de tutela de vida o muerte, el magistrado Ramírez evacuó el asunto, haciendo valoraciones ridículas como que Daniel Samper es una persona que se encuentra en estado de indefensión frente al presidente Uribe. ¿En estado de indefensión un calumniador que tiene una columna en la revista Semana desde la que incrimina a todo aquel que no sea de la cuerda ideológica suya, o de su tío Ernesto Samper, señalado de haber ordenado el asesinato del dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado? ¿Estado de indefensión un sujeto que alevosa y abusivamente violó los derechos de una menor de edad, o que siendo director de una revista publicó fotos de niños desnudos?

Dicha acción de tutela fue admitida bajo el argumento de que Uribe es un funcionario público, hecho que es cierto. Pero es senador de la República y los congresistas de nuestro país gozan de un fuero que consiste en que ellos son inviolables por sus opiniones o intervenciones.

Aquello resulta fundamental para la estabilidad democrática, pues sería impensable que los parlamentarios terminaran en los tribunales respondiendo por los puntos de vista que expresen o las denuncias que hagan.

Lo cierto es que a Uribe lo quieren callar al precio que sea. Para distintos sectores, su voz resulta incómoda y su liderazgo una amenaza, sobre todo a raíz del plebiscito del año pasado, cuando, contra toda evidencia, él solo le ganó a la maquinaria estatal y a la guerrilla terrorista de las Farc.

Aquel hecho político encendió las alarmas de sus enemigos que llevan años tratando de silenciarlo y sacarlo de la vida pública.

Era obvio que la tutela sería fallada a favor de Samper Ospina. Aquella era parte de la puesta en escena. El magistrado concedió un plazo de 48 horas para que el presidente Uribe “emita una retractación firme y precisa de la sindicación al accionante [el humorista Samper] de ‘violador de niños’ y de la afirmación acerca de que éste hizo ‘publicaciones pornográfica’, a través del mismo medio en que las expresó, aclarando que esas afirmaciones realizadas anteriormente por él no se basan en evidencias disponibles; por consiguiente, que no es cierto lo afirmado por él respecto del periodista”.

En la sentencia, como también resulta obvio, el magistrado aprovechó para ofrecerle cárcel a Uribe en caso de que no cumpla con su estrambótica e inquisitorial orden.

Con lo que los enemigos de Uribe no cuentan es que entre más fuerte sea la arremetida en su contra, mayor y más sólido será el respaldo hacia el jefe legítimo de la oposición colombiana. En tanto más grande sea el esfuerzo por silenciarlo, más lejos llegará su voz. Estamos empezando una carrera electoral. En menos 7 meses se elegirá al nuevo congreso y luego al presidente de la República. Y para desgracia de sus enemigos, como los señores Samper –el humorista y su tío el señalado homicida de Álvaro Gómez- en ambas elecciones, Uribe volverá a dar muestra real e incontrovertible de su liderazgo.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 4 de 2017