Santos cierra el año metiendo la trampa final, valiéndose de un cuestionable fallo judicial con el que pretende desconocer la independencia del Congreso de la República cuya mesa directiva confirmó que las 16 curules para la banda de las Farc se hundieron por falta de votos.

Con la misma desfachatez con que se robó el plebiscito del 2 de octubre de 2016, se está intentando robar el resultado adverso en el senado que impidió que las curules que exigen los terroristas fueran aprobadas.

Valiéndose de un fallo judicial que rompe en mil pedazos la separación de poderes, el presidente busca incorporar las curules para que peligrosos delincuentes afines a las Farc, puedan ingresar a la Cámara de Representantes.

Cuando el país está medio adormecido por cuenta de las festividades navideñas, Santos saca de la manga el auto judicial que le “ordena” al congreso remitir el proyecto para efectos de su promulgación presidencial, en un hecho perfectamente autoritario.

En casos como este es cuando se ve la casta de las instituciones. Las directivas del congreso puede hincarse ante la brutalidad de los jueces que se arrogaron las facultades legislativas o, en un destello de valentía –muy escaso en las toldas “enmermeladas” del santismo- hacerle frente a la arbitrariedad y mantener la posición que hasta ahora han observado.

Ante la arbitrariedad sólo hay cabida para la valentía. Quien en este caso diga que el fallo debe acatarse, no es más que un simple cómplice de la trapisonda.

La trampa, el engaño y el hostigamiento a la democracia, son las tres improntas con las que Santos ha marcado su impopular y corrupto gobierno. Cierra el año con “broche de oro” aprobando a la brava las 16 curules que los delincuentes de las Farc le otorgarán a sus compinches en distintas zonas de la geografía nacional.

Le corresponderá a los defensores de la democracia hacerle frente a semejante desafío del gobierno que, valiéndose de jueces corruptos, pretende pasar por encima de todo y de todos. Al fin y al cabo, Santos es un gobernante acostumbrado a hacer “lo que le da la gana”.

Es tal el interés de la extrema izquierda por esas curules, que tan pronto el secretario general del Senado, Gregorio Eljach Pacheco certificó que los votos obtenidos por esta iniciativa no eran suficientes, arrecieron las amenazas de muerte en contra de ese funcionario. A las buenas, a las malas o matando a quien haya que matar, las Farc no ahorran esfuerzos para que aquellas curules les sean entregadas.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 20 de 2017