Además del dolor y el desconcierto que produjo en el Centro Democrático el intempestivo fallecimiento del ministro Carlos Holmes Trujillo, su partida ha causado un vacío político en el seno de esa colectividad.

Se daba por descontado que Trujillo iba a ser el candidato del uribismo para las elecciones presidenciales de 2022. Él, tenía proyectada su renuncia para mediados del mes de febrero para efectos de no inhabilitarse y meterse de lleno a la campaña presidencial defendiendo la obra del gobierno Duque y enarbolando el discurso del CD.

Para nadie es secreta la división al interior del Centro Democrático y Holmes era el jefe natural del sector duquista del mismo.

Sin él, Duque y el amplio sector que lo acompaña se ha quedado sin candidato, razón por la que ya empezaron a moverse las fichas para identificar a la persona que asuma el espacio que dejó el exministro Trujillo.

En el seno del duquismo ha empezado a mencionarse con mucha fuerza el nombre de la exministra y ahora embajadora Alicia Arango quien es una de las personas con mayor cercanía y afinidad con el presidente Iván Duque.

La embajadora Arango, que ocupó los ministerios de Trabajo e Interior, fue una de las estructuradoras de la campaña de Duque cuando esta empezaba a gestarse en el año 2016. Recorrió el país a su lado y colaboró estrechamente en la elaboración del programa político que lo llevó a la presidencia de la República en 2018.

Otro de los aspectos por los que Alicia Arango ha empezado a llamar la atención es su cercanía real con sectores políticos que hacen parte de la coalición, con los que estrechó muy buenas relaciones durante su paso por el ministerio del Interior.

Ella es, como la describe un cercano consejero del presidente Duque, “una duquista súper uribista y capaz de atraer otras corrientes políticas”.

No obstante, la posibilidad de que la embajadora Arango se meta a la campaña es muy remota. Hace menos de dos semanas se posesionó en su nuevo cargo ante las Naciones Unidas en Ginebra. Pero las dinámicas políticas, que son impredecibles, tal vez terminen por forzar su regreso al país, pues si hay algo cierto es que ni el duquismo ni el presidente Duque en particular quieren pasar de largo en la puja por la candidatura presidencial del Centro Democrático sin un aspirante propio.

Es prácticamente seguro que la vicepresidenta Martha Lucía renuncie en las próximas semanas para competir, por fuera del Centro Democrático. Muy posiblemente tramitará su precandidatura -con miras a participar en la consulta interpartidista de la coalición- a través de un movimiento de firmas. Ella, a pesar de ser la fórmula de Duque, no goza del respaldo de su corriente política y no despierta mayores emociones en el uribismo, dada su cercanía con el presidente Pastrana quien de manera insólita -y grosera- se ha convertido en uno de los críticos más agresivos del gobierno que él ayudó a elegir.  

Es seguro que la vicepresidenta Ramírez -lejana del uribismo- defenderá la obra de Duque durante su campaña presidencial.

Otro elemento cierto en el ajedrez político uribista es la desconfianza que en la presidencia de la República y en buena parte del grupo parlamentario del CD que apoya decididamente al gobierno despierta el exviceministro Rafael Nieto, quien hace parte del sector radical liderado por Londoño Hoyos y María Fernanda Cabal.

Desde el mismo instante en que Iván Duque fue ungido como candidato oficial del Centro Democrático, Nieto -que fue uno de sus contendores- marcó distancia convirtiéndose en un implacable crítico suyo.

Cuando Duque ganó la presidencia, le ofreció ser embajador suyo en Bélgica, cargo que él declinó, como también declinó otros ofrecimientos en el gobierno.

Las posiciones muchas veces inconcebibles de Nieto Loaiza respecto de las ejecutorias del gobierno, han hecho que los amigos de Duque lo consideren como un enemigo político que, bajo ninguna circunstancia puede ser ungido como candidato del CD para 2022.

Resultaría inexplicable que el partido de gobierno designara como aspirante presidencial a un opositor enfermizo de Duque. Si eso llegara a suceder, la fractura al interior de la colectividad sería irremediable.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 3 de 2021