En el mundo de las esmeraldas, hay dos familias que ostentan un poder inconmensurables: los Molina y los Sánchez, estos últimos vinculados estrechamente con el brutal Víctor Carranza.

Estas familias han sido las responsables de la violencia que a lo largo de más de 30 años se ha vivido en la región esmeraldífera de nuestro país, particularmente en los municipios del occidente de Boyacá.

A comienzos de los años 90, se selló un pacto de paz entre los esmeralderos, el cual se rompió hace algunos años, cuando resurgieron los atentados y los asesinatos de los jefes de las familias que controlan aquel negocio.

Juan Manuel Santos fue uno de los amigos más cercanos que tuvo Víctor Carranza. Intercedió por él ante Alfonso Gómez Méndez cuando aquel era fiscal general de la nación y ordenó su captura.

Así mismo, cuando Santos conspiraba con el jefe paramilitar Carlos Castaño, viajaba a los campamentos de las AUC en el helicóptero de su amigo Carranza.

Aquellos vínculos del presidente de la República con esas estructuras ilegales jamás fueron investigados por la justicia. Carranza murió en el año 2013 y se llevó a la tumba los secretos de sus arreglos y pactos con Juan Manuel Santos Calderón.

Cuando se creía que los vínculos de Santos con los esmeralderos se limitaban a su alianza con los Carranza, ha surgido una información en extremo delicada.

Según ha revelado el exalcalde de Coper –Boyacá-, el señor José Rogelio Nieto, las familias Sánchez y Molina le obsequiaron a la primera dama, María Clemencia Rodríguez un aderezo de esmeraldas.

El exalcalde Nieto quien será extraditado a los Estados Unidos en los próximos días, confesó que dicho regalo a la primera dama se dio con el objeto de tender puentes y agradar al presidente de la República.

Santos deberá aclararle inmediatamente al país por qué le recibió ese costoso regalo a unas familias que están vinculadas con actividades ilícitas y con inenarrables actos de violencia. Le desluce al presidente de la República recibir joyas manchadas de sangres y cocaína para adornar con ellas a su esposa.

El esmeraldero Víctor Carranza, amigo y aliado de Juan Manuel Santos

Pero lo que es más grave: debe establecerse cuáles han sido los favorecimientos del gobierno a las familias Sánchez y Molina.

Por tratarse de joyas lujosas, cuyo valor puede ser de varios centenares de millones de pesos, hay que esclarecerse si la señora María Clemencia Rodríguez las incluyó en su declaración de renta.

Lo cierto es que resulta indecente, inaceptable e indecoroso que un presidente de la República le reciba a unos vulgares esmeralderos que además son unos criminales de altísima peligrosidad, aderezos. Lo que el país espera de su gobernante es que éste enfrente a los delincuentes y no que les reciba costosos regalos.

Así como en su momento se cuestionó al narcopresidente Ernesto Samper por haberle aceptado un anillo de diamantes a su amiga, la tristemente célebre Elizabeth Montoya de Sarria, conocida como la monita retrechera, debe cuestionarse con toda la verticalidad a Juan Manuel Santos por recibir esmeraldas obsequiadas por las temibles familias esmeralderas Sánchez y Molina.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 21 de 2018