En las últimas semanas, los medios de comunicación le han dado espacio a un individuo extrañísimo: el abogado Miguel Ángel del Río Malo quien aparece como apoderado de los estructuradores de la campaña de desprestigio contra el presidente Uribe, Daniel Mendoza y Gonzalo Guillén.

Quise conocer un poco sobre la trayectoria profesional de ese abogado, y me encontré con una historia escabrosa.

Se trata del proceso penal relacionado con el asesinato hace algunos años del prestigioso ganadero y arquitecto barranquillero, Fernando Cepeda.

Cepeda era el esposo de María Paulina Ceballos. Ella y su marido, estaban dando un pulso por el control de la Universidad Autónoma del Caribe, centro académico que fue fundado por su fallecido padre, el académico Mario Ceballos Araujo. Luego de la muerte del profesor Ceballos, su esposa, la bailarina exótica argentina Silvia Gette Ponce asumió el control de la universidad, pasando por encima de los derechos de la hija única de su marido, María Paulina Ceballos.

En medio de esa controversia, un grupo de sicarios asesinó al arquitecto Cepeda. El crimen ocurrió en agosto de 2003 y al cabo del tiempo, un paramilitar desmovilizado confesó que el asesinato había sido ordenado por Silvia Gette. Inmediatamente, María Paulina empezó a reclamar justicia, buscando que su “madrastra” y asesina de su cónyuge, fuera llevada ante la justicia.

Silvia Gette es una mujer sin límites. En plena investigación, uno de sus abogados, Arcadio Martínez, fue capturado en flagrancia mientras intentaba pagarle 500 millones de pesos al paramilitar que había delatado a su cliente. Las pruebas eran contundentes en contra de la señora Gette, quien se enfrentaba a más de 30 años de cárcel por ese crimen.

Ella no se rindió y puso en marcha un plan siniestro: pagó unos falsos testigos para que dijeran que la verdadera asesina de Fernando Cepeda había sido María Paulina Ceballos. También sobornó a algunos funcionarios de la fiscalía para que le dieran credibilidad a ese montaje y, en un santiamén, María Paulina dejó de ser víctima y se convirtió en una victimaria. Es en ese punto en el que aparece en la escena el abogado Miguel Ángel del Río Malo.

El proceso por el asesinato de Fernando Cepeda había quedado en un escenario increíble, con María Paulina y Silvia vinculadas al mismo. Entonces, los abogados de la Gette propusieron la invención de una tercera hipótesis del crimen, con miras a que ambas pudieran salir del lío judicial, y el crimen quedara en la impunidad. La tramoya se cocinó en la finca de María Paulina Ceballos, y en ella participaron sus abogados y los emisarios de Silvia Gette.

Lo que el país no sabe, es que uno de los artífices de ese plan fue el señor del Río Malo.

Tuve acceso a unos audios y documentos relacionados con un proceso disciplinario adelantado en el Consejo de la Judicatura.

En un careo entre Miguel Ángel del Río y Jhony Mercado – un exabogado de María Paulina Ceballos –, el hoy apoderado de Matarife mendoza y su combo, aceptó conocer esos encuentros clandestinos cuyo propósito era el de desviar el curso de la investigación de un homicidio, una actuación a todas luces desleal con la administración de justicia. Sin sonrojarse, confesó en la diligencia que “… se hubieran reunido en una finca a hacer unos acuerdos específicos a tener unas conversaciones específicas es cierto…”.

Las reuniones clandestinas e ilegales tuvieron éxito. Los abogados de Gette y Ceballos, pactaron que ninguna de las partes apelaría las preclusiones que se despacharían a favor de ambas, y así sucedió. La situación fue tan descarada que en la investigación penal y disciplinaria que actualmente se adelanta por esos hechos, existe evidencia de que del Rio Malo, siendo abogado de María Paulina, sostuvo reuniones clandestinas con la pareja sentimental de su contraparte, Silvia Gette.

Luego de que la fiscalía despachara una preclusión a favor de Gette, el pacto se cumplió. Los abogados de Ceballos no apelaron. Pero no previeron que la Procuraduría General de la Nación sí lo haría. Asombrosamente, frente a la apelación presentada por el Ministerio Público, ¡el doctor del Río Malo actuó en defensa de la contraparte de su clienta! pidió que se mantuviera la preclusión de Gette porque estaba “probada la mendacidad de las declaraciones que la señalaban como determinadora del homicidio… son insulares los argumentos con los que pretende soportar la responsabilidad penal de la procesada Gette Ponce…”.

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Y al final de sus alegatos, dijo que “es posible que muchos postulados hayan mentido con relación a la responsabilidad penal de la señora Gette Ponce o porque jamás la vieron en una supuesta reunión que quizá jamás existió o porque jamás fueron testigos directos de su intervención. En ese sentido soy el primer defensor de la señora Gette…”.

Todas las evidencias confirman que Silvia Gette mandó a matar a Fernando Cepeda y que existen pruebas – y personas condenadas – de que entre los representantes de la bailarina argentina y la viuda de Cepeda, María Paulina Ceballos, pactaron desviar la investigación. Y para que no queden dudas, al final del día el apoderado de la víctima, Miguel Ángel del Río Malo, terminó ejerciendo como defensor de la victimaria. ¡Qué lujo de abogado!

Miguel Ángel del Rio y Daniel Mendoza, se merecen mutuamente.

Nota: durante el transcurso de este escrito, la Fiscalía General de la Nación, informó a la opinión pública que solicitarían compulsarle copias al abogado Del Río por soborno de testigos en el caso de los audios del Ñeñe Hernández. ¡Qué figura!

@ANIABELLO_R

Publicado: 7 de junio de 2020