Cuando conocemos estos datos acerca de las estrategias que están haciendo algunas universidades para reclutar los mejores estudiantes y estimularlos para que ingresen a las Ciencias de la Salud se queda uno asombrado. La Universidad de Nueva York (NYU) ha ideado un sistema de becas en los cuales a los estudiantes se le da el costo de sus estudios, su manutención y  egresan sin deuda alguna. ¡Gratis toda la carrera de medicina!

Estos alumnos al finalizar sus estudios acumulaban una deuda cercana a los 200 mil dólares. La Universidad de Columbia, también en Nueva York, creo un similar sistema de beca-estímulo .Todos estos programas educativos se  sostienen con aportes de benefactores y donaciones.

El programa de NYU cuesta 600 millones de dólares y el de Columbia 250.Es decir, la universidad acompañada de generosos voluntarios, consecuentes con el déficit de recurso humano calificado en salud, contribuyen que las Facultades de Medicina capten los más talentosos. Los estudiantes que ingresan tienen excelentes promedios académicos; son diamante  en bruto para que la escuela los pula y talle. Se obtiene así los mejores profesionales, avanzan sin zozobra durante los años de estudios y solo con una preocupación durante ese periodo: estudiar.

Las alucinaciones hipnagógicas con aquellas percepciones que tenemos en los momentos en los cuales no estamos despiertos o dormidos; las precipitan los pensamientos reiterados del día anterior y son esos profundos deseos guardados que con fuerza anhelamos hacerlos realidad.

La cifra de 850 millones de dólares es como un baloto que permitiría reorganizar y planificar nuestro recurso humano en salud. La educación médica en Colombia tiene una profunda ataxia estructural y es increíble como estando patas arriba mantiene su status quo.

Que haría con este baloto?

Primero: en Colombia hay 60 Facultades de Medicina (sin contar los estudiantes que se forman en el exterior y los egresados que vienen de Venezuela, Cuba y países vecinos). Tenemos una producción medica anual de 5.000 médicos que completaran los 93 mil médicos  hay en el país. De estas 60 Facultades fusionaría el 50% y me quedaría con 30 acreditadas y de buena calidad. El esfuerzo y costos económicos los compensaría para que tengamos las mejores 30 que nos garanticen formación idónea e integral de nuestros estudiantes.

Alcanzo a escuchar las voces regionales y la reacción airada pues se centralizaría la formación y se le quitaría la oportunidad al bachiller de provincia. Dirían: “estos no son importantes”. No, lo que no podemos es formar médicos de segunda o de tercera. Regionalizaría la ubicación de las Facultades y en esta forma tres o 4 departamentos vecinos tendrían una muy buena Facultad de Medicina con escenarios de práctica apropiados para que el estudiante se familiarice en su formación con los elementos básicos y las herramientas tecnológicas de reciente generación. Formar estudiantes sin pacientes, protocolos de  manejo o contacto con tecnología de punta es   irresponsable.

En Colombia hemos vendido la idea que nos faltan médicos; esto no se compadece con la realidad. El problema está en la distribución. Cuatro (4) departamentos del país concentran el 60% de los médicos. Hay áreas lejanas  en donde existe 1 medico por cada 10 mil habitantes y se acepta que Colombia rural tiene 6 médicos/10 mil habitantes. El resultado: diagnósticos tardíos, remisiones extemporáneas y mayores costos para el estado.

No es el número, el problema es la distribución.

Hay que estimular con incentivos y crear recursos para que el nuevo profesional vaya a las regiones apartadas. Que cuente con insumo básico para hacer una buena medicina. Un hospital sano, inmune a la politiquería, donde puede resolver los problemas básicos (80% de las consultas) y acceso a la educación médica actualizada. Existen tantas formas que no hay excusas para no estar al día. Parte de ese baloto lo gastaría para fomentar la distribución de los médicos.

El censo actual muestra que en el país la relación médico general-especialista es casi 3/1.Hay 66 mil médicos generales y 26 mil especialistas. Es necesaria una gran pedagogía social para que los médicos generales avancen y se especialicen en Medicina Familiar. Inundaría  las regiones del país con esta legión  de especialistas, bien remunerados  y le devolvería al sistema el gran controlador de costos que es el médico  familiar. El  85% por ciento de los problemas de salud los puede resolver el médico de familia. Las campañas de prevención y promoción en salud deben ser dirigidas por estos profesionales. La adherencia de las comunidades a sus consejos son firmes y lo más importante: rescatar la confianza en estos colegas  encargados de velar con responsabilidad por la salud de su comunidad a cargo. Como fueron nuestros antepasados: médicos al lado de la  familia. Preocupados por el bienestar físico, la tranquilidad psíquica y la salud espiritual de sus enfermos.

Estos tres puntos: regular la fuente de producción (Facultades de Medicina), equilibrar la distribución del recurso y promover la formación del Médico Familiar son las tres iniciativas que en el periodo de alucinaciones hipnagógicas imagine; inducido éste estado por el empuje a la salud que las Universidades de Nueva York implementaron para conseguir los mejores médicos.

Para estos tres puntos en el país no se necesita jugar; solo una política pública coherente de educación y salud -sin azar- que responda a necesidades sentidas del sector.  

@Rembertoburgose

Publicado: octubre 5 de 2018