En días pasados, en la plenaria del senado el presidente Uribe hizo una muy grave denuncia en contra del jefe de la extrema izquierda, Gustavo Petro al revelar que ese individuo sostuvo encuentros clandestinos con el extinto jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia, Carlos Castaño Gil.

Con lujo de detalles, el exmandatario de Colombia narró un episodio escabroso relacionado con el secuestro de Carlos Alonso Lucio por parte de las AUC. La acusación de Uribe generó un verdadero terremoto político que fue confirmado directamente por Lucio.

En entrevista con la periodista de la revista Semana, Salud Hernández Mora, Carlos Alonso Lucio recordó los detalles de su secuestro, crimen que fue cometido hace 20 años. 

En palabras suyas, “en julio de 2000, cuando yo era senador, Castaño me secuestró. Y efectivamente, en esos 10 días de secuestro, sí Gustavo Petro fue a hablar con Castaño… Y después, el propio Castaño me dijo que Petro lo había visitado, que él le había contado que yo estaba secuestrado y que no hizo ni una sugerencia siquiera de labor humanitaria. Eso, sencillamente, fue así…”.

No está de más recordar que Petro y Lucio fueron miembros de la banda terrorista M-19, pero al margen de ese hecho, el sentido de humanidad y de caridad indica que cualquier persona que vea a alguien secuestrado intercede por su liberación.

Aquel dramático episodio narrado por Lucio, es reflejo del sadismo y del talante criminal e inhumano de Gustavo Petro, un sujeto que se mantuvo inconmovible frente al drama que padecía una persona secuestrada.

Lo revelado por el presidente Uribe en contra del dirigente de la extrema izquierda es de extrema gravedad. Además de los encuentros clandestinos con Castaño, está la grave denuncia del dinero que Petro habría recibido de los hermanos Rodríguez Orejuela, jefes del denominado Cartel de Cali

En palabras del doctor Uribe, “el senador Gustavo Petro debe explicar si recibió dinero de Miguel Rodríguez Orejuela. Un allegado de Miguel Rodríguez, en tiempo reciente ha afirmado que le dieron un millón de dólares al señor Petro, informa sobre la persona que intervino, las cartas que se enviaron, y que se utilizó el canal de Venezuela. La justicia debería preguntar directamente a Miguel Rodríguez Orejuela”. 

Fiel a su estilo pendenciero y barriobajero, Petro prefirió irse por el camino de los insultos y las descalificaciones en vez de poner la cara y dar respuestas concretas a las graves  sindicaciones en su contra. 

Tarde o temprano tendrá que romper su silencio para, al menos, aclarar el demoledor testimonio de Carlos Alonso Lucio. 

@IrreverentesCol

Publicado: junio 18 de 2020