Existe una costumbre heredada del sistema político estadounidense en virtud de la cual se hace un examen de los nuevos gobiernos pasados 100 días de su posesión.

En este mes de noviembre se cumple ese primer periodo del gobierno de Duque y a la luz de los hechos se puede concluir que el presidente ha pasado sobradamente el examen.

Duque recibió un país con finanzas maltrechas y profundamente polarizado. La industria se encuentra en un momento de estancamiento y el presupuesto no alcanza para suplir todas las necesidades del Estado.

Si hay algo que se le deba cuestionar al nuevo gobierno fue el no haber querido hacer un corte de cuentas cuando asumió el pasado 7 de agosto, pues era necesarísimo que la sociedad supiera exactamente cómo Juan Manuel Santos dejó al país. Si se hubiera hecho ese corte de cuentas, posiblemente habría sido más fácil explicar la ley de financiamiento que hoy es objeto de múltiples críticas, las cuales provienen de distintos sectores políticos, uno de ellos el partido de gobierno, Centro Democrático.

Los ministros designados son personas de las más altas calidades profesionales y muchos de ellos con vastísima experiencia en la rama en la que están desempañándose. Al grueso de los ministros, desde el primer momento se le ha visto tomando decisiones acertadas y totalmente necesarias para el éxito de sus funciones.

La ministra de Educación, María Victoria Angulo, fue absolutamente responsable cuando anunció, por ejemplo, las dificultades y falencias del programa Ser Pilo Paga, creado y puesto en marcha por la cuestionada exministra Gina Parody. Así mismo, desde el primer momento, la ministra ha enfrentado la crisis de los estudiantes, asumiendo con seriedad la discusión e identificando la mejor solución posible para superar el histórico déficit financiero de la educación superior colombiana.

Le recomendamos leer Consecuencias de la irresponsabilidad.

Para nadie es un secreto que el gobierno anterior hizo demagogia pura y dura a través del ministerio de Vivienda. Fue en esa cartera donde se planeó y ejecutó el programa de las viviendas gratis, proyecto que Vargas Lleras y su sucesor, Luis Felipe Henao, pusieron en marcha pensando en ir después por los votos de los beneficiarios y sus familiares, como el propio exvicepresidente dijo en una de sus fallidas intervenciones públicas. El nuevo ministro de Vivienda, Jonathan Malagón ha hecho un trabajo importante en la identificación de un programa de gobierno amplio y sostenible. Hace pocos días, presentó el proyecto Casa digna, vivienda digna, con el que se verán beneficiadas más de 600 mil familias en el cuatrienio Duque.

El cambio de gobierno ha generado un nuevo ambiente para el país y para los inversionistas extranjeros. El ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, un hombre de una capacidad de trabajo impresionante, ha logrado en pocas semanas lo impensable. Tal y como él mismo ha señalado, Colombia está convirtiéndose en un nuevo Dorado para las inversiones.

Y las cifras son elocuentes: en los próximos días, a través de ProColombia, entidad dirigida por la inteligente y eficiente Flavia Santoro, habrá un evento en el que participarán más de 1300 inversionistas internacionales a quienes se les presentará una amplísima gama de posibilidades de negocios. Uno de los objetivos del ministro Restrepo y su equipo de trabajo es el de incentivar capitales foráneos para que se involucren directamente en la exportación de productos hechos en nuestro país, aprovechando los beneficios de los múltiples tratados de libre comercio que están en vigor.

Mención especial merece el ministro de Relaciones Exteriores, Carlos Holmes Trujillo, sin duda el más experimentado miembro del gabinete. Su experiencia en la diplomacia y su bagaje académico le permitieron empezar a dar resultados desde el primer momento en que asumió su cargo el pasado 7 de agosto.

Le recomendamos que lea Un canciller de lujo.

Ha sorteado con éxito absoluto la mayor crisis humanitaria que se ha registrado en décadas en nuestro continente, por cuenta del éxodo masivo de venezolanos que huyen del régimen despótico de Nicolás Maduro.

Para Colombia fue de trascendental importancia que la ONU comprendiera la gravedad del asunto y haya tomado la decisión de nombrar al exvicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein como delegado especial de ese organismo para los temas relacionados con la diáspora venezolana.

En menos de dos semanas como canciller, Trujillo cumplió con la promesa de campaña de Iván Duque, anunciando el retiro de Colombia de Unasur.

Lo invitamos a leer Adios Unasur

Santos entregó a Colombia al borde de la descertificación por parte del gobierno de los Estados Unidos, como consecuencia del crecimiento desbordado de los cultivos ilícitos. Si el gobierno Trump no decidió sancionar a nuestro país fue, en buena medida, por la confianza que en la Casa Blanca despierta el gobierno de Iván Duque y por los compromisos serios que se adquirieron, a través de la cancillería, en materia de lucha contra el narcotráfico.

Gobernar no es tarea fácil y mucho menos a un país como Colombia, convulsionado y polarizado. Fueron muchos los motivos por los que la mayoría ciudadana decidió entregarle el gobierno a Iván Duque, fundamentalmente por la confianza que él y el partido Centro Democrático despiertan en la gente.

Un gobernante responsable no puede hacer milagros, pero sí puede sentar las bases para que se produzcan cambios estructurales en el mediano y largo plazo. Los demagogos prometen cosas fantasiosas y los estadistas ejecutan programas realistas, como los que se ha visto en estos primeros meses del gobierno de Iván Duque.

Una cosa es un prestidigitador populista como Maduro o Santos y otra un gobernante serio, disciplinado y riguroso como Álvaro Uribe o como Iván Duque Márquez.

Hay sectores que quieren ver más cambios y mayores avances en distintas materias, como por ejemplo el orden público. El ministro de Defensa, Guillermo Botero es una persona de incuestionable idoneidad y las políticas que ha trazado empezarán a dar sus frutos en muy pocas semanas. Una de las asignaturas pendientes es el de la designación de una nueva cúpula de las Fuerzas Militares y Policía, tarea que se cumplirá a finales de año, cuando pasarán al retiro los actuales comandantes de las Fuerzas y el director de la Policía Nacional.

El uribismo exaltó a Iván Duque como su candidato presidencial, en diciembre de 2017. Esa misma corriente, logró imponerlo como candidato de la coalición de la que hicieron parte Martha Lucía Ramírez y el hoy embajador en la OEA, Alejandro Ordóñez. Meses después, vino la primera vuelta en la que el Centro Democrático pudo exponer su músculo político. En la segunda vuelta, con el respaldo de más de 10.5 millones de ciudadanos, quedó ratificada la elección de Iván Duque en la presidencia de la República.

Hasta ahora empieza el gobierno. Tres meses es muy poco tiempo para mostrar resultados, pero lo que hasta ahora se ha visto permite concluir que Iván Duque y sus ministros –con excepción del debilitado Alberto Carrasquilla- pasan sobradamente el examen. Hay gobierno y hay partido de gobierno. Todos, trabajando mancomunadamente desde sus respectivas orillas y cumpliendo sus funciones, harán que esta administración saque a Colombia de la depresión en la que la dejó Juan Manuel Santos.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 4 de 2018