Análisis de Camilo Rubiano Becerra

Colombia, es un país con una vocación agropecuaria indiscutible, a lo largo de su territorio que tiene una extensión de cerca de 1.140 kilómetros cuadrados, se presenta una variedad de climas, que permite la producción de un sinnúmero de productos agropecuarios. En la zona rural, viven cerca de 12.5 millones de colombianos. Lo preocupante, es que la la gran mayoría de ellos viven en una situación supremamente desfavorable, frente a los ciudadanos que se ubican en las ciudades. Por ejemplo, en el campo el nivel de pobreza puede ser del 40% mientras que en la ciudad se puede ubicar en el 14%. En materia de cobertura de servicios públicos, el campo tiene una cobertura en acueductos del 53% y la ciudad del 97%, mientras que en cobertura de alcantarillado, el campo solo cumple con el 16%, versus la ciudad que tiene el 92%. Estas, son algunas diferencias que muestran la brecha que existe entre la ruralidad colombiana y las zonas urbanas.

A esto se le tiene que sumar, que el campo colombiano hoy esta atravesando una de sus peores crisis en materia de producción. En los últimos días, hemos visto como varios sectores importantes han venido alertando sobre la crisis que atraviesan. Por ejemplo, el sector papicultor el día 26 de marzo, le remitió una carta al Presidente Santos, describiendo la gravosa situación que se está presentando por la importación de distintas clases de papas, provenientes de Bélgica y Alemania. Así mismo, el sector lácteo ha advertido el riesgo latente que se tiene por la importación de 58.000 toneladas de leche en polvo que llegaran este año, que afectara de manera directa a cerca de 30.000 familias ganaderas. Igualmente, el sector cafetero esta semana qué pasó, le solicito al gobierno tomar medidas inmediatas para apoyarlos en estos complejos momentos donde el precio de la carga ha caído, mientras que todos los insumos y generadores de producción han aumentado inmensamente.

Frente a esto, el gobierno ha callado e ignorado las solicitudes que no son de ahora. A los cafeteros, en la última reunión del comité en Bogotá, el Ministro de Hacienda les respondió, que el gobierno no tiene plata y por ende no los puede ayudar. A los papicultores, les lleva tomando del pelo desde el mes de mayo del 2017 y a los lecheros, les respondió con la expedición de la resolución 083 del 2018, una decisión bastante irresponsable y que va a terminar desplazando algunas producciones, generándole un daño inmenso a un porcentaje importante de productores de Cundinamarca, Boyaca y Antioquia.

Sin embargo y con todos estos problemas, el sector agropecuario ayudo a jalonar el mediocre crecimiento que tuvo el pais el año pasado, según el Dane el crecimiento del sector fue del 4.9%. Estos indicadores, nos hacen pensar que las cosas van muy bien, pero lo cierto es que como vimos anteriormente la situación es complicada.

Ante esto,  el próximo gobierno debe mirar hacia el campo y corregir los problemas causados por los seis ministros que ha tenido la cartera de agricultura y el poco interés que le ha dado el Presidente Santos en su agenda de gobierno a este sector.

El pais requiere, un Presidente jugado con el sector agropecuario, que logre sacar adelante al pequeño, al mediano y al grande productor. Que establezca un matrimonio feliz entre la agroindustria y el pequeño productor. Que le lleve al campo mayor inversión en bienes públicos, como distritos de riego, bancos de maquinaria, infraestructura vial para sacar los productos, centros de acopio y mecanismos de transformación en centros de cosecha.

Estas propuestas y otras mas,  son las que quiere ejecutar el candidato Iván Duque, entre todos los candidatos es el que mejor tiene una visión sobre el campo y adicionalmente reconoce la importancia que tiene y por eso quiere que sea una de sus protagonistas en el gobieno.

Y es por esto que sin lugar a dudas, Duque se convierte en la verdadera esperanza que tiene el campo colombiano.

@camilorubianobe

Publiucado: abril 9 de 2018