Siglos atrás los europeos fundaron los primeros estados modernos, que se caracterizaron –entre otras cosas-, por aplicar el principio de división de poderes que planteó Montesquieu en Francia. De acuerdo a este filósofo, la concentración de poderes no sólo generaba arbitrariedades, sino un deficiente manejo del Estado. Desde su punto de vista, era necesario distribuir el poder en 3 partes iguales que se apoyasen y limitasen entre sí.

En pleno siglo XXI su idea evolucionó, añadiéndose a los tradicionales Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los denominados “organismos de control”, que para el caso colombiano son: Procuraduría, Controlaría y Defensoría. Instituciones clave para el funcionamiento de una democracia que en la práctica se han politizado como las Altas Cortes de la República y la justicia en general.

Situación lamentable que no contribuye a detener problemáticas como la corrupción imperante en Colombia, el tráfico de influencias dentro del Estado o el creciente desprestigio del sistema político.

La necesidad de reformas que aseguren un verdadero equilibrio de poderes, una justicia imparcial y un sistema electoral y de partidos representativo se hace evidente. Necesitamos de políticos que lideren iniciativas contundentes y restauren la confianza de la ciudadanía en una democracia magullada por la “politiquería” y el populismo.

Urge que alguien vea en la elección popular de figuras como el Procurador, la única manera de acabar con el famoso CVY que corroe nuestras instituciones. Hace falta alguien que ayude a despolitizar la justicia del país, ponga fin a las famosas “ternas” y fortalezca los concursos de méritos para llegar a ocupar cargos dentro de los organismos de control.

Pensemos en políticos jóvenes, inteligentes y capaces, que como Iván Duque están más que dispuestos a hacer de este país uno con más legalidad, equidad y emprendimiento. Votemos por él, por la economía naranja y por una renovación política que contribuya a fortalecer nuestras frágiles instituciones y cambiarle la cara a Colombia.

Aprovechemos la coyuntura y salgamos el próximo domingo 27 de mayo a votar por la fórmula Duque/Ramírez. No le fallemos a las futuras generaciones y evitemos que personajes nefastos como Petro suban a la Presidencia y nos conviertan en una segunda Venezuela, que según los “resultados” de sus recientes y amañadas elecciones, habría elegido a Nicolás Maduro para otro periodo más.

@ChriGarces