El jefe de la oposición, Gustavo Petro, llama a la desobediencia civil, promoviendo la tesis de que Iván Duque llegó a la presidencia gracias a la compra de unos votos, soportando su afirmación en los audios del denominado Ñeñe Hernández, en los que ese individuo habla desabrochadamente sobre movimientos de dinero en efectivo con la tristemente célebre María Claudia Daza, conocida en algunos círculos uribistas como cayita.

Para entender lo sucedido en la campaña de 2018 que llevó a Iván Duque a la presidencia de la República, es fundamental hacer un análisis de la manera como funcionó la gerencia de la misma, que estuvo en cabeza del empresario Luis Guillermo Echeverri Vélez. 

Para efectos de centralizar los ingresos y los gastos, Echeverri implementó una matriz que fue similar en las 3 campañas: la consulta interpartidista, la primera y la segunda vuelta. 

En las tres, funcionó una cuenta bancaria única, a nivel nacional. 

Todos los movimientos de tesorería, se realizaron por medio de esa cuenta bancaria, la cual además de estar controlada por el gerente de la campaña, contaba con la supervisión permanente y en tiempo real de delegados de la Procuraduría, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal de Garantías Electorales. 

El propio Luis Guillermo Echeverri, prohibió que en la campaña hubiera manejo de dinero en efectivo, así fuera para lo que comúnmente se conoce como la “caja menor”. Todos las erogaciones se hicieron desde la cuenta única que, de acuerdo con las certificaciones de las autoridades electorales, estaba conectada a la plataforma denominada Cuentas Claras del Consejo Nacional Electoral. 

LOS IRREVERENTES le preguntaron al gerente de la campaña si el señor Ñeñe Hernández hizo parte de algún comité o tuvo alguna relación con los asuntos financieros de la campaña. La respuesta fue un rotundo no. Además de que el señor Hernández no hizo parte de los cuadros de ninguna de las tres campañas de Iván Duque, la única persona que estaba autorizada para recibir donaciones en cheque o en especie y por consiguiente para realizar los depósitos correspondientes en la cuenta única, era el señor Luis Guillermo Echeverri Vélez. Igualmente, todos los pagos realizados tuvieron su visto bueno. 

Desde febrero de 2018, en distintos medios de comunicación impresos, fueron publicados sendos avisos en los que quedaba establecido “que todas las actividades de la campaña, sin excepción alguna, serán coordinadas y autorizadas únicamente por el Gerente. Las donaciones y ayudas en especie de la campaña se entregarán al gerente, de acuerdo con los controles establecidos por la campaña para el manejo de recursos y la normatividad vigente…”.

En esos anuncios se hizo una advertencia que no deja espacio para las interpretaciones: “Se prohíbe la realización de cualquier evento o actividad para la recolección de donaciones y ayudas en especie que no esté autorizada para la Gerencia de la Campaña”.

Al inquirir si el señor conocido como Ñeñe Hernández fue autorizado para tramitar donaciones ya fuera en dinero o en especie, el doctor Luis Guillermo Echeverri niega tajantemente esa posibilidad. Ni él ni la señora María Claudia Daza fueron habilitados para tramitar aportes en ninguna de las tres campañas del actual presidente de la República. 

De hecho, para la segunda vuelta, que es en la época en que tuvo lugar la charla que fue interceptada entre Hernández y Daza, la decisión de la gerencia de la campaña duquista fue la de no recibir aportes de ninguna naturaleza. 

“La campaña para la segunda vuelta fue financiada con tres fuentes: los anticipos establecidos en la ley, créditos bancarios y un préstamo del Centro Democrático. Esos créditos, estuvieron debidamente avalados por la proyección de votos y la respectiva reposición económica que entrega el Estado a las campañas. Nadie puede afirmar que dio un peso para esa segunda vuelta, porque simplemente a nadie se le recibió un centavo”, le aseguró Luis Guillermo Echeverri a este portal. 

Hasta ese punto, todo es muy claro. Pero aquello no es suficiente para desconocer los audios de Hernández cuyo contenido debe ser analizado con toda la contundencia para determinar judicialmente si él y Cayita Daza efectivamente recolectaron dinero, por debajo de la mesa y a espaldas de la gerencia de la campaña. Si aquello efectivamente sucedió, debe esclarecerse cuál fue el destino del mismo. ¿Esos recursos quedaron en manos de Hernández y Daza? Esa respuesta tiene que ser dilucidada por parte de los fiscales que lideran esa investigación, porque no debe descartarse que estemos ante una operación criminal para captar y robar dineros a través de la utilización indebida de una campaña política. 

El presidente Uribe, desde el comienzo, aclaró que ni él ni nadie del Centro Democrático o de la campaña del doctor Duque enviaron a la señora Daza a adelantar actividades proselitistas al departamento de La Guajira. 

Para quienes conocen a María Claudia Daza, ella es una mujer vocinglera a la que le gustaba aparentar y hacer alarde de su cercanía con el expresidente Uribe para mostrarse como una mujer influyente y con “poder” político. De hecho, dos fuentes del Centro Democrático le aseguraron a este portal que ella estaba en plan de montar una candidatura al Senado de la República en 2022. 

El caso del Centro Democrático

Ha trascendido el audio de una conversación entre María Claudia Daza y la directora administrativa del Centro Democrático, la polémica Nubia Stella Martínez en el que una vez más la Daza se refiere a temas económicos, inquiriendo por el aporte económico de un empresario venezolano.

Martínez, emocionada, respondió que la donación había sido perfeccionada y que se trataba de $300 mil dólares. 

Luego, se supo que el empresario venezolano era nadie menos que el chavista Oswaldo Cisneros. Primer interrogante: ¿Qué hace la directora de un partido que se presenta ante el país como el muro de contención contra el castrochavismo gestionando recursos económicos con un abierto defensor y beneficiario de la dictadura venezolana? Es, cuando menos, una imperdonable incoherencia que le hace un daño irreparable a la credibilidad del partido político del presidente Uribe.

Al verse descubierta, la señora Martínez ha tratado de explicar el asunto a través de unos argumentos que no son del todo verosímiles. Al margen de las respuestas de la directora del CD, lo que queda claro es que es ella quien tendrá que responderle a la justicia por aquel asunto. ¿Entró el dinero de Cisneros? ¿Los $300 mil dólares terminaron en la cuenta del Centro Democrático? ¿El giro se realizó a una cuenta en el exterior sin relación alguna con el partido del presidente Uribe? 

Al respecto, el presidente Uribe ha sido enfático al exigir respuestas por parte de la señora Martínez quien hasta el momento no ha podido aclarar ese espinoso asunto. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 6 de 2020