Atrás quedaron los gestos tensos y las caras de aburrición, cuando los enviados del Nobel de Odebrecht visitaban los Despachos de los grandes funcionarios de la administración Trump.

Gracias a la claridad del discurso de Iván Duque, flamante mandatario de los colombianos, en Washington y Nueva York, a partir del 7 de agosto, el viento sopla a favor de los intereses nacionales. 

El mensaje es contundente: Donald J. Trump le cree a Duque, apoya su política contra las drogas y desea afianzar la alianza geopolítica y estratégica de los Estados Unidos con Colombia en la región. 

Con la llegada de Iván Duque a la Casa de Nariño, se ganó en comunicación y cercanía, porque el presidente gringo es un hombre concreto, que va al grano. A él no le gustan los melindres, ni los halagos; de hecho, como se ha demostrado, lo convencen únicamente los resultados, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Nada más: “al pan, pan, y al vino, vino”. 

Por eso, el Presidente Duque, que es un hombre de palabra, está arrasando positivamente en los Estados Unidos. 

Desde que asumió las riendas de la Presidencia de la República, en los grandes círculos de poder gringo, la gente habla bien de él. Destaca su excelente inglés, su decencia en el trato personal y la coherencia de sus ideas.

Sin duda, se está perfilando un nuevo escenario de acción en favor de la democracia regional, con amplia intervención multilateral, cuyo epicentro será Colombia. Esta realidad implica no sólo una gran inyección de inversión en la lucha contra las drogas, siguiendo la propuesta del gobierno Duque, sino la posibilidad de estimular nuevos espacios de desarrollo en nuestro país. 

Quiera Dios, que en esta nueva etapa de nuestra historia diplomática, la cooperación sea asertiva, real y con los ojos puestos en las víctimas silenciosas de la droga: no sólo el consumidor, secuestrado por el vicio, sino su familia, que es, en muchos casos, la que más sufre.

Esperamos que la economía naranja sea parte de los diálogos entre Trump y Duque, una vez se avance en el punto más álgido de la agenda bilateral: la batalla contra los carteles de la cocaína y su conexión con algunos “partidos políticos” que se hacen los sordos, cuando alguien les pregunta por sus líderes  “desaparecidos”… (A propósito: ¿Ya apareció “Iván Márquez”? ¿Los señores de la JEP ya se pronunciaron en el caso de “Jesús Santrich”, o están tan desentendidos como los “desaparecidos”?).

Con todo respeto: Celebramos la excelente gestión del canciller Carlos Holmes Trujillo, quien ha dado muestras de sobrada lucidez en el manejo de los asuntos internacionales. También brilla con luz propia el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, quien se proyecta como una estrella en el firmamento político de nuestro país.

Da gusto ver al Presidente Duque, en compañía del Presidente Trump y el Vicepresidente Pence, al frente de esta nueva etapa en la guerra política contra el narco-comunismo en nuestro continente. 

¡Pronto llegará tu Libertad, Venezuela!

@tamayocollins

Publicado: septiembre 26 de 2018