“La política se hace ingrata cuando obliga a decisiones que afectan intereses legítimos de compatriotas a quienes se quiere y se respeta” Álvaro Uribe Vélez.

Con estas sentidas palabras el presidente Uribe comunicó vía twitter a su militancia y al país político que Oscar Iván Zuluaga no participará en el mecanismo de selección del candidato presidencial del Centro Democrático. Cuando propios y extraños creíamos en el inminente regreso del exministro Zuluaga a la contienda presidencial después de conocer la decisión del Consejo Nacional Electoral que lo liberó de responsabilidades en la financiación de su campaña, el jefe natural del Centro Democrático sentenció sorpresivamente las diferentes especulaciones, cábalas, y análisis que se venían tejiendo entorno de Zuluaga.

La elección presidencial del 2018 tiene espacio para todo menos para las equivocaciones, es el mensaje central y enfático del presidente Uribe. No pretendo fingir como intérprete de Uribe, ni más faltaba, pero se necesita no entender, ser ingenuos o imbéciles para no dimensionar que al otro lado del campo de batalla está una manada de hienas dispuestas a devorar la presa (candidato) a la hora que sea y como sea. Lamentablemente para la democracia y la política la Justicia sigue instrumentalizada por intereses políticos, sobran los ejemplos. En el caso que nos ocupa del doctor Zuluaga a pesar de la decisión del Consejo Nacional Electoral a su favor, quedó notificado mediáticamente por el Fiscal y el Procurador que su caso sigue monitoreado por estas instituciones judiciales. Tremenda advertencia.

Indiscutiblemente el doctor Oscar Iván Zuluaga era el candidato ideal para enfrentar lo que viene, elecciones, no concurso de méritos, conocimientos o simpatías. El uribismo conoce a Zuluaga y le vota, las encuestas –conocí una de ellas- lo dejaba en un lugar privilegiado frente a los demás precandidatos del Centro Democrático, los sectores políticos afines al uribismo se entienden con más facilidad con Zuluaga que con otro candidato, y candidato probado para enfrentar la competencia de largo aliento e intestinal que se avecina. Santos, Timochenko y la izquierda saben que el pulso final que se dará en las elecciones del 2018 será contra la coalición del NO del plebiscito, y para ganar ese pulso harán como ya lo hicieron con el asalto a las urnas del 2 de octubre cualquier patraña o empresa criminal para impedir el triunfo democrático del uribismo.

Zuluaga y Luis Alfredo Ramos no estarán en el debate electoral, dolorosa realidad para sus amigos y simpatizantes pero cierta. El tiempo cronológico no da espacio para seguir jugando a espera de decisiones personales o procesales, este proyecto es colectivo y está inmerso en pacto con otros sectores diferentes a los intereses del Centro Democrático y que vienen haciendo la tarea proselitista con rigurosidad y responsabilidad ideológica, y claro con vocación de poder.

Comparto plenamente la preocupación del presidente Uribe: “Sin embargo el calendario electoral se está agotando y nuestro compromiso con la ciudadanía nos obliga a no dilatar decisiones”. Es evidente que los ciudadanos afines a este proyecto político que involucra la coalición Uribe-Pastrana comienzan a indagar y preocuparse por la demora en la escogencia del candidato del CD y por conocer reglas y fechas para definir el candidato único de la coalición que deberá enfrentar la primera vuelta electoral donde debemos ganar para evitar maniobras criminales como las del “hacker” en segunda vuelta, sino es que ya comenzaron.

Sugerencia: los amigos y seguidores de los diferentes precandidatos del CD deberían dejar, archivar y cancelar esa carnicería visceral, infame y calumniosa que tienen entre ellos, eso hace daño, la política es argumentativa y matemáticamente sumando y multiplicando.

@LaureanoTirado

Publicado: noviembre 20 de 2017