La drogadicción es una problemática, desde todo punto de vista, que se profundiza cada vez más en nuestra sociedad con el pasar de los días, atrapando principalmente a nuestros niños y jóvenes de forma directa, pero indirectamente a sus familiares, ya que por cada joven consumido en este mundo infernal de la drogadicción, hay una familia afectada que no descansa, que no come, que no logra conciliar el sueño pensando en su hijo, sobrino o nieto que anda por las calles sin rumbo alguno. Durante el gobierno de Santos los cultivos de uso ilícito aumentaron y por ende aumentó el consumo. Las “altas” Cortes también tienen un grado de responsabilidad, ya que estas, so pretexto del “desarrollo de la libre personalidad”, han incentivado a que la juventud se sume a las filas de la drogadicción y por ende de la delincuencia, sus pronunciamientos así lo demuestran, en especial el de la semana pasada. Para la Corte Constitucional la vida parece ser más feliz si se encuentra en estado de alucinación. 

El actual gobierno se comprometió a combatir este vil flagelo, y desde el día uno de gobierno lo ha hecho. Su vehemencia para atacar las estructuras criminales y todos los eslabones que la componen ha sido clara. Para infortunio de la inmensa mayoría de colombianos, el Presidente Duque se ha encontrado con unas Cortes como lo son la Suprema y la Constitucional, que no han sido más que óbice en materia de lucha contra el micro y narcotráfico.  Uno no sabe si los Magistrados que integran estas Cortes buscan afectar el empeño del Gobierno nacional o beneficiar a la delincuencia, o ambas. De lo que no hay duda alguna es que con sus fallos lo único que están generando es una enorme afectación a millones de familias que desean lo mejor para sus hijos.

Que si alguien desea drogarse y cree que en ese infierno está la felicidad anhelada, que lo haga, cada quien hará de su vida lo que le plazca en su intimidad, más no en donde su real voluntad les indique. Los parques son escenarios familiares, son puntos de encuentro para la recreación de nuestra niñez, no los podemos convertir en pequeños Bronx en donde los delincuentes se adueñen de estos espacios y desplacen a la juventud.

Nuestra sociedad debe rechazar tajantemente cualquier acto provenga de donde provenga que vaya en contra de la tranquilidad, la moral y las buenas costumbres de nuestra sociedad, máxime si estas afectan a nuestros niños y niñas. No deben existir medidas tibias ni actitudes laxas. Es por ello que cada medida que esté encaminada a reducir en principio, y posteriormente a abolir este flagelo es bienvenida. Nuestra sociedad ha sido víctima de ciertos discursos y ciertas actitudes que no han hecho más que “normalizar” lo que en realidad es anormal. Pero no, basta ya de esa sinvergüencería, es hora de que el gobierno y el pueblo actúen de forma decidida en contra de ello. Si es de salir a las calles lo haremos sin pensarlo dos veces.

Por cada joven o adulto que logremos salvar de ese infierno, vale la pena cada esfuerzo, puesto que, como dije más arriba, será una familia entera a la que estaremos salvaguardando. Este tema debe unirnos como país ´para así obtener mayores resultados. Por ti, por mí, por la juventud, sumémonos a esta lucha.

@AndresSaavedra_

Publicado: junio 13 de 2019