Las FARC han realizado distintas maromas para presentarse como veladores de causas que otrora fueron objetivo de su accionar criminal.

En los últimos meses integrantes de las FARC han realizado distintas maromas para presentarse como veladores de ciertas causas que otrora fueron objetivo de su accionar criminal, es momento de que todos quienes nos consideremos como veladores de la constitución de este país nos hagamos a la labor de no dejar que por medio de un acuerdo entre el Presidente Juan Manuel Santos y las FARC laven sus atroces crímenes.

Empecemos por la nueva fachada de ambientalistas que nos quieren imponer. Diferentes líderes de las FARC, como alias “Pastor Alape” se han declarado de manera abierta como defensores del medio ambiente, llegando a cinismo tal de desconocer los aberrantes crímenes cometidos, crímenes que pagaremos por generaciones a venir dada su severidad. Constantes ataques a la infraestructura petrolera causando derrames de crudo y actividades ilícitas como el narcotráfico o la minería ilegal han sido parte de su accionar constante en detrimento del medio ambiente del país.

De lo anterior se debe desprender un constante repudio por parte de la sociedad civil en contra de los accionantes y de ninguna manera podemos permitir que lo pactado en la Habana desconozca la responsabilidad absoluta del accionar terrorista de las FARC frente a estos temas.  La sociedad civil no puede darse el lujo de que quienes violentaron el medio ambiente sean ahora adalides de la moral ambiental, más aún cuando no van a reparar o resarcir los daños causados, ni tan siquiera a las comunidades que afectaron directamente.

Al igual que en la novela  El Extraño Caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde del escritor escocés Robert Louis Stevenson el secretariado de las FARC pretende, de manera camaleónica, hacer la transición de asesinar a integrantes de la comunidad LGBTI, por la única razón de su condición sexual, a ser activistas por los derechos de dicha comunidad, sin tan siquiera haberse arrepentido de sus crímenes motivados por el odio a la diferencia y la intolerancia.

Al igual que en el caso del medio ambiente, miembros del secretariado se han declarado abiertamente como activistas de dicha comunidad, pasando por alto, sin sonrojo alguno, que dicha organización criminal se caracterizaba por ser abiertamente homofóbica. El frente 59 de las FARC, con accionar en la Serranía del Perijá fue reconocido por hacer uso de un crimen tan deleznable como la violencia sexual en contra de quienes se declarasen como homosexuales. Ante esto el silencio de las FARC.

Con todo lo anterior no pretendo decir que es positivo que las FARC dejen de violentar el medio ambiente, o dejen de aterrorizar a la comunidad LGBTI con su accionar terrorista, no. Lo único que pretendo es evidenciar el intento de cambio de fachada instantáneo y levantar una voz de alerta para que no sean los victimarios los guardianes de los derechos de sus víctimas. Sin pedir perdón, sin reconocer sus crímenes, sin verdad y sin reparar a sus victimas.

@SHOYOS

Publicado: julio 7 de 2017