A través de la red social Twitter, un grupo que se denomina como “Las Igualadas” se ha dedicado a promover una campaña para que las mujeres aprendan a realizar abortos en su propia casa.

Alegando que las mujeres que queden embarazadas durante la cuarentena tienen “derecho” a abortar, estas lo pueden hacer en su casa a través de la telemedicina.

Aseguran que las resoluciones 2654 y 3100 de 2019 permiten la virtualidad para adelantar abortos en nuestro país.

La afirmación es totalmente falsa, pues la primera de las normas citadas por “Las Igualadas”, la resolución 2654 de 2019 fija los parámetros generales para la telesalud y la telemedicina en Colombia. En uno de sus parágrafos, la norma es clara al indicar que los prestadores de telemedicina son médicos que pueden realizar sus servicios en cualquiera de las fases de la atención en salud: “promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y paliación de la enfermedad”.

En la resolución 3100 del 25 de noviembre de 2019, se “definen los procedimiento y condiciones de inscripción de los prestadores de servicios de salud y de habilitación de los servicios de salud y se adopta el manual de inscripción de prestadores y habilitación de servicios de salud”.

En ninguna de las resoluciones invocadas por ese grupo de “Las Igualadas”, se dice expresamente, como quieren dar a entender, que el aborto es una práctica permitida a través de la telemedicina.

De hecho, el aborto no es una práctica libre en Colombia. Solo procede cuando hay 3 causales: la violación, la malformación del feto y riesgo para la vida de la madre.

Aquello no puede, en ningún caso, definirse a través de la telemedicina y las drogas que se utilizan para llevar a cabo ese cuestionable e inadmisible procedimiento, son controladas y, por supuesto, no son de venta libre.

Es lamentable que las autoridades de policía y la Fiscalía General de la Nación no procedan con contundencia y celeridad frente a ese grupo que como si se tratara de un asunto normal, hace una inaudita promoción del aborto, induciendo al error y haciéndoles creer a las mujeres que esa es una práctica que puede realizarse en la casa, sin mayores contratiempos y, sobre todo, sin la intervención directa de un profesional de la salud.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 16 de 2020