Esa es la  angustiosa pregunta que se hace doña Martha, la mamá de Juan David Flórez Bautista, un joven de 16 años, residente en la localidad de Engativá en Bogotá. Hoy, Juan David lleva varios días desaparecido tras haber sido contactado, presuntamente por un hombre mayor, a través de la red social Facebook.

Como ésta mamá, hoy devastada por desconocer el paradero de su hijo, son miles los padres de familia en Colombia, cuyos hijos corren un peligro latente en las redes sociales, en donde es fácil tropezarse y ser contactado por potenciales criminales, muchos de ellos pedófilos o delincuentes escudados en internet.

En la misma línea de hechos que estremecen a todo el País, hace tan sólo unos cuantos días conocimos la escabrosa noticia del presunto abuso sexual a 14 niños en Medellín, en el jardín ´Pequeños exploradores´ del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, a manos de Ismael Darío Lopera, alias ‘Manolo”. Tristemente este fenómeno no es nuevo, al igual que las inexistentes acciones de las administraciones de turno para evitar o prevenir casos de violencia sexual contra los niños y niñas.

Es por esta razón que en Bogotá se aprobó en el Plan de Desarrollo el Sistema Integral de Prevención de Riesgos y Peligros a niños, niñas, adolescentes y jóvenes, del que tuve la oportunidad de ser autor y que busca prevenir todo tipo de violencias, riesgos y peligros a los que diariamente se ven expuestos en  sus entornos escolares, urbanos, familiares y comunitarios, así como en espacios virtuales, donde pueden ser víctimas de todo tipo de delitos, evitables por supuesto, tales como Matoneo, Sextorsión, Ciberacoso y Grooming, entre otros tantos.

El Plan de Desarrollo determina fuentes de financiación, con metas y estrategias para su implementación, pero desafortunadamente para la ciudad, el anterior secretario de Seguridad y Convivencia Hugo Acero, decidió, sin justificación alguna, no ejecutar este programa y, por ende,  postergar el pago de esa deuda que hoy tienen a cientos de padres angustiados por los peligros que asechan constantemente a sus hijos.

Le pregunto al nuevo secretario de seguridad de Bogotá, Aníbal Fernández de Soto: ¿Los niños y jóvenes no importan? ¿Cuántos menores de edad deben desaparecer para que por fin se implemente el sistema que previene los peligros de las redes sociales? ¿Debemos depender de la voluntad política de los administradores de turno para poder proteger a nuestros  niños y jóvenes? ¿Seguiremos siendo testigos de violaciones y desapariciones de niños, pese a contar con las herramientas pero sin la voluntad de implementarlas?

Hoy, representando a miles de bogotanos que se enfrentan a los retos y riesgos de la Bogotá Salvaje, invito a Fernández de Soto a que priorice a nuestros niños, a que implemente el Sistema de Prevención previsto en el Plan de Desarrollo.

Cada día los casos que vemos son más aberrantes y es nuestro deber, velar porque se garanticen los derechos de los niños, evitar que vuelvan a ocurrir casos de desaparición de menores que se hubieran podido impedir si se tomara la firme decisión de atacar de raíz el problema.

La Bogotá Cuidadora, eslogan de esta administración, tiene que arrancar por proteger su recurso más valioso: nuestros niños.

@JcolmenaresE

Publicado: julio 13 de 2021