Es urgente que las autoridades determinen dónde están los $5500 millones de pesos que los facinerosos de las Farc se robaron dos días antes de las elecciones del pasado 11 de marzo, cuando a través de un cheque de gerencia retiraron esos recursos.

Por cuenta de la impunidad reinante en el acuerdo Santos-Timochenko, los bandidos de las Farc creen equivocadamente que tienen patente para seguir delinquiendo, sin que las autoridades hagan algo para impedirlo.

Ha trascendido que el cuestionado, politizado e infinitamente corrompido consejo nacional electoral inició una investigación para determinar el destino de aquel dinero. Nada puede esperarse de la investigación iniciada por los “Tibisay Lucena” criollos, razón por la que es urgente una intervención tanto de la procuraduría como de la fiscalía general de la nación. No genera ninguna confianza que la investigación, al interior del CNE, sea llevada por un magistrado de extrema izquierda, como en efecto es el señor Armando Novoa, quien se hizo célebre por haber ejercido como defensor de oficio de la impunidad y elegibilidad de las Farc. Así las cosas, se da por descontado que Novoa absolverá a esos terroristas con los que se identifica ideológica y políticamente.

No es en absoluto admisible que las Farc puedan robarse ese dinero, sin que alguien lo impida.

El resultado electoral de esa banda criminal fue risible. Su lista al senado sacó 52539 votos, mientras que en la cámara de representantes el resultado fue aún peor: 32636 colombianos despistados sufragaron por esa estructura delincuencial que se presenta cínicamente como el “partido de la rosa”.

La ley es para todos y las Farc no pueden ser la excepción. Los partidos políticos están obligados a manejar con extrema pulcritud los dineros que les provee el Estado por concepto de anticipos. Aquellos recursos no son un obsequio, tal y como las Farc han creído. Su campaña política fue miserable y mala. El pueblo colombiano rechaza con vehemencia que esos delincuentes puedan hacer proselitismo y aquello explica en buena medida el resultado perfectamente marginal que obtuvieron.

Nadie entiende que con menos de 100 mil votos, las Farc se vayan a quedar con 10 curules. El congreso es el lugar al que concurren los representantes del pueblo y esa banda terrorista escasamente representa a unos desadaptados sociales totalmente marginales e intrascendentes.

Flaco favor le ha prestado Juan Manuel Santos a la democracia colombiana al haber permitido que los delincuentes de las Farc se convirtieran en una colectividad política. Aquellos criminales deben pasar primero por el cedazo de la justicia y luego de haber cumplido una condena admisible, reparar a sus víctimas y contado toda la verdad, sí es posible pensar en una eventual participación suya, pero en igualdad de condiciones, empezando por no tener acceso a una financiación exagerada con dineros públicos, ni a curules inmerecidas que serán, en la práctica, una elogio a la impunidad y un motivo de vergüenza para nuestra República.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 26 de 2018