Queda claro. No hay dudas. Basta con ver la totalidad del interrogatorio al falso testigo Juan Guillermo Monsalve, diligencia tomada por la magistrada auxiliar de Barceló, Sandra Lucía Yepes Arroyave y revelada por la periodista Vicky Dávila, para confirmar que el presidente Uribe es víctima de un brutal montaje del que hace parte la extrema izquierda, un sector corrupto de la justicia y el terrorismo de las Farc. 

La auxiliar Yepes Arroyave, que hoy es una flamante funcionaria de la JEP, tribunal al servicio de las Farc, es cercana a Iván Cepeda y a la izquierda radical de Colombia, fue la comisionada por parte de la Corte Suprema para adelantar los interrogatorios de Monsalve, un evidente falso testigo.

El audio revelado por la periodista Dávila resulta espeluznante, no solo por su contenido, sino por lo que permite entrever.

Lo primero y más preocupante: que la propia magistrada auxiliar se encargara de formular las preguntas y, al mismo tiempo, soplara las respuestas en voz baja, como efectivamente sucedió con ocasión de un interrogante relacionado con el abogado Jaime Lombana.

Ahora bien. Es incontrovertible que aquellas piezas procesales, que sirvieron para prefabricar el proceso que hoy tiene al presidente Uribe en condición de secuestrado, no fueron unos interrogatorios ni unas versiones libres, sino unas vulgares puestas en escena donde se nota que todo estaba perfectamente acordado, al punto de que el bandido lee papeles con la aquiescencia de su cómplice, la hoy funcionaria de la JEP Yepez Arroyave.

Ninguna técnica de interrogatorio, ningún profesionalismo se oye en aquellas diligencias. La interrogadora parece estar de visita con un viejo amigo. Abundan las sonrisas, las lisonjas y el tratamiento cariñoso.

Pero el punto más revelador de la diligencia es el que pone sobre la mesa un hecho que ha sido insistentemente denunciado por el presidente Uribe y sus abogados: la cercanía de Cepeda con ese falso testigo. 

Resulta muy revelador que Monsalve no haya recordado el nombre de su abogado. El sentido común indica que cualquier persona que esté envuelta en líos judiciales tiene muy presente el nombre de su defensor de confianza. Cuando la amable magistrada Yepes inquirió por la identidad del abogado, Monsalve guardó silencio y después de algunos segundos dijo no saberlo.

Aquello obliga a preguntarse con toda legitimidad de dónde salió el profesional del derecho que atiende a ese delincuente. ¿Acaso fue puesto por Cepeda o por alguna de las organizaciones o colectivos que son afines o están vinculados con él?

Don Iván. Esa es la manera sumisa como el facineroso Monsalve se refiere a su patrón Iván Cepeda, el capo de capos en el cartel de los falsos testigos que opera en Colombia. 

Don Iván. El hombre que paga testimonios falsos contra el presidente Uribe, ofreciendo asilos en Europa a diestra y siniestra a cuanto bandido se le cruza por delante. Don Iván, el cabecilla de las Farc que está al servicio político de los capos del narcotráfico alias Jesús Sántrich e Iván Márquez.

Don Iván. El siniestro y peligroso miembro del terrorismo que amenaza a los defensores de la democracia colombiana con llevarlos a la cárcel con la ayuda de delincuentes disfrazados con toga, como el magistrado Reyes. 

Corresponde esperar a que la Revista Semana y la periodista Vicky Dávila terminen de hacer público todo el expediente, para efectos de conocer la totalidad de los detalles de la operación mafiosa y criminal liderada por Don Iván y que hoy tiene secuestrado al doctor Álvaro Uribe Vélez.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 28 de 2020