¿Hasta cuándo los colombianos tendremos que soportar la cobardía del terrorismo? ¿Hasta cuándo tendremos que presenciar el impune asesinato de militares y policías? ¿Hasta cuándo tendremos que soportar el inaceptable miedo que transmite en la población los actos propios de sujetos completamente desalmados?

Estas preguntas nos las hacemos todos los colombianos al observar con dolor los macabros atentados en contra de miembros de la Policía Nacional que fueron perpetrados esta semana en la hermosa ciudad de Barranquilla.

Inaceptablemente, la luz de 5 héroes de la Patria se vio apagada por la cobardía propia de un terrorismo que se acostumbró a acorralar políticamente al Gobierno con este tipo de atentados para presionar una negociación donde ellos pretenden adquirir la posición de fortaleza.

Esta fórmula, como dicen nuestros abuelos, es más vieja que la moda de andar a pie: entre más atentados cometan más rápido se sentará el Gobierno a someterse a la voluntad de unos bandidos que con infinita arrogancia pretenden arrodillar a todo un País.

Desde que iniciaron las conversaciones con las Farc advertimos de las graves consecuencias que este tipo de negociaciones generan, especialmente el mal ejemplo que da el hecho de negociar el futuro de un País con un terrorismo indolente que continúa asesinando sistemáticamente miembros de la Fuerza Pública sin que absolutamente nada ocurra.

En efecto, durante esa negociación más de 700 militares y policías, que con infinito patriotismo cumplieron su llamado al deber, fueron vilmente asesinados por un terrorismo que logró su objetivo -perpetraron más de 927 actos criminales- mientras los negociadores eran indiferentes ante el dolor de Patria que sentíamos todos los colombianos.

Por eso, al presenciar que el cobarde narcoterrorismo vuelve a acudir a estos métodos para ganar tiempo y fortaleza en la mesa de negociación, no podemos permitir que esta situación siga ocurriendo.

Las negociaciones con el ELN van para casi 4 años completamente estancadas sin que absolutamente nada ocurra, mientras, inaceptablemente, siguen muriendo soldados y policías por la barbarie de ese grupo terrorista.

Como colombianos debemos comprender que la debilidad en el actuar es un llamado a la agresión y que la falta de autoridad y mano firme para combatir la criminalidad fortalece el actuar de esos grupos ilegales.

Por ende, al observar esta situación, cada día me convenzo más que necesitamos un nuevo Gobierno que con firmeza y determinación se haga moler por nuestros soldados y policías, que les devuelva la moral, que no le de miedo afrontar los retos de la adversidad y que haga respetar a más de 45 millones de colombianos que pretenden atemorizar unos grupos ilegales que, hace unos años, estaban en vía de extinción.

Como tal, la vida de los miembros de la Fuerza Pública está marcada de retos y dificultades que asumen con profundo patriotismo, por lo que, tal como lo sentimos todos los colombianos, debe ser exaltada, respetada y defendida ante cualquier amenaza que atente en su contra.

Ante estos hechos, desde estas palabras, quiero extender mi más sentido pésame para todos los familiares de esos abnegados héroes. Que el imborrable recuerdo que dejan en todos los colombianos esos valientes que partieron para seguir protegiéndonos desde la eternidad nos sirva de faro para iluminarnos el camino que nos lleve a consolidar un ¡Patria grande, respetada y libre!

Por último, le envío todo mi apoyo y mi sentido pésame por estos dolorosos hechos al General Mariano Botero, Comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla. Ese departamento y todo Colombia necesita del valiente patriotismo y el contundente liderazgo de hombres como él para afrontar las amenazas que afronta nuestro País.

¡Dios y Patria!

@Tatacabello

Publicado: febrero 2 de 2018