Solo hasta que uno compara la realidad con el “país perfecto” que profesan los movimientos de izquierda latinoamericanos, puede entender por qué países otrora grandes como Venezuela, cuyo modelo económico fue hasta hace poco más de 20 años un referente en la economía de la región, hoy están sumidos en una debacle económica y social sin precedentes.

Y Colombia no es ajena a estas peligrosas tendencias. La dinámica política de los últimos años ha estado enmarcada por un populismo creciente, promovido desde sectores de izquierda adeptos a la guerrilla de las FARC, y que está influenciado por movimientos comunistas que pululan por países como Ecuador, Venezuela, Bolivia, Cuba, y otros que sucumbieron una corriente socialista y nefasta que promete ser la salvación a los problemas socioeconómicos de las naciones, y que aprovecha las brechas sociales como plataforma para sembrar descontento, odio de clases, y así obtener el apoyo de las clases menos favorecidas, que terminan siendo utilizadas de forma miserable.

Dios los hace y el diablo los junta. Promesas de políticos como Sergio Fajardo, Iván Cepeda, Gustavo Petro y Gustavo Bolívar, entre otros, son exactamente iguales a las del chavismo. o al Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales, y todos ellos coinciden en un discurso populista que incluye ofrecer empleo para todos, vivienda, salud y educación gratis, cosas que seducen al elector, pero que, en la práctica, han sido y son absolutamente imposibles de cumplir.

Hugo Chávez prometió todo esto en su momento, y dijo además que el suyo era un gobierno de transición por 5 años, pero la verdad es que duró 14 años, y eso porque la muerte lo sorprendió en el 2013, y nunca hubo ni salud, ni educación, y mucho menos vivienda gratis. Ningún venezolano olvida la promesa que hizo Chávez el 8 de enero de 2011: “Se los juro, en el período 2011-2020 nadie quedará sin vivienda en el país”. Un reciente informe del Banco Central de Venezuela demuestra que en 20 años la “Gran vivienda” de la que hablaba Chávez fue un fracaso estruendoso, y fue justamente la construcción, entre los años 2009 y 2018, la que cayó en 89,3%.

Si hablamos de seguridad, Chávez prometió “una República Bolivariana de ciudades seguras”. sin embargo, desde hace casi 20 años Caracas, la capital venezolana lidera las cifras de inseguridad en América Latina. Por eso el chavismo, ante la incapacidad de tomar el control creó un brazo armado ilegal conocido como los “colectivos chavistas” de los que gran parte de sus miembros han tenido entrenamiento militar por parte de guerrillas colombianas, en especial las FARC, producto de la buena relación entre este grupo terrorista y el gobierno chavista. Son delincuentes que amedrantan y asesinan no solo en las ciudades, sino en las zonas rurales de Venezuela, dominadas por el cartel de los soles.

Nada que envidiarle al partido FARC, que habla de paz, pero cohonesta con la barbarie. No se atreve a condenar los autores de las masacres, a los que respalda como su brazo armado que son. Hoy Petro, Cepeda y los líderes del partido FARC tiene presencia en el Congreso y otros espacios políticos de la sociedad, al tiempo que mantienen su afinidad con las disidencias, que desde la clandestinidad trafican drogas para el cartel de los soles de Venezuela, en una alianza macabra.

Tal como Diosdado Cabello, protege a los narcotraficantes del cartel de los soles, en Colombia Iván Cepeda defiende mafiosos gracias a que se mueve con total desfachatez por la arena política y los callejones judiciales. Es tan aberrante su actuar, que condenó la captura del narco Santrich, con quien como relaté en una columna anterior, se solidarizó y ayudó con su verborrea a que este se fugara a Venezuela, donde hoy goza de la protección de Maduro.

De entre tantas coincidencias, hay que destacar que mientras en Venezuela Diosdado Cabello es un hombre extremadamente poderoso, protegido por la Justicia, y nadie se atreve a tocarlo, aun cuando está investigado por corrupción en su país, y por narcotráfico por parte del gobierno de estados Unidos.

En Colombia los congresistas FARC, mediante la negación de sus delitos atroces, y su habilidad para victimizarse, se han hecho inmunes a la justicia, dado que cuentan con un tribunal creado por ellos mismos, y que los hace intocables, De la misma forma Iván Cepeda ostenta de congresista, y maneja la justicia a su antojo, pese a las pruebas que lo vinculan con soborno y manipulación de testigos, pese a su estrecha relación con el narco Santrich, y en general con las FARC.

Excelentes prometiendo, pésimos ejecutando

Si hablamos de Chávez y Maduro, antes que generar desarrollo y activación de la economía. sus políticas acabaron con 10.200 empresas en Venezuela. Hoy por operan en ese país unas 2.500 industrias, mientras que cuando el chavismo asumió el poder eran al menos 12.700

En Colombia la situación con políticos de izquierda no es muy distinta. El exgobernador Sergio Fajardo por ejemplo, quien se vestía con las banderas de la lucha contra la corrupción, tras su paso por la gobernación terminó investigado por la Fiscalía, la Procuraduría, y la Corte Suprema de Justicia por varios casos de presunta corrupción, y además de estar acusado de invertir astronómicas cifras del erario en el pago de pauta, también ha sido investigado por el famoso plan de contratación de recursos viales denominado: ‘Circuitos Viales fase I’ que involucró recursos por $142.435 millones  Esto sin contar que al término de su gestión, dejó a la Empresa de Licores de Antioquia con déficit cercano a los $130 mil millones de pesos.

Ni qué decir de Gustavo Petro, condenado por su descalabro en el manejo de las basuras, las acusaciones por presunta corrupción al interior de la universidad Distrital, o los contratos para el suministro de alimentación escolar y la millonaria compra de motocicletas eléctricas para la policía, y que terminaron inservibles, alguna de ellas sin siquiera haber sido usadas.  en una investigación de los estudiantes universitarios Felipe Rodríguez Marroquín y Nicolás Gómez Arenas, se denunció la aparición de una serie de fundaciones fantasma que manejaron cerca de cincuenta y tres mil millones de pesos durante la alcaldía de Petro. Y la perla; Petro fue grabado recibiendo fajos de billetes de oscura procedencia, que nunca pudo justificar, y aunque todo el país ha visto la grabación, la Justicia cierra sus ojos y nunca lo ha querido investigar.

Dios los hace… ¡El diablo los junta! Por eso el modus operandi de la izquierda es el mismo en Cuba, Venezuela, en Bolivia y otros países por donde el viento comunista se ha paseado arrasándolo todo, destruyendo las economías, y también las libertades de los pueblos, convirtiendo la Democracia en dictadura, y el progreso en miseria. Todo gracias a incautos que un día se dejaron seducir por un canto revolucionario que les prometió el país perfecto.

@JenniferAriasF

Publicado: agosto 28 de 2020