No es fácil preconizar la forma en que la política deba limpiarse. En el estado de descomposición existente, ninguna propuesta parece tener credibilidad. Y por eso las opiniones y las tesis que antes conformaban el oficio de la política, han desaparecido. Factor de la decadencia ha sido la creencia de que no vale la pena opinar. Dada la omnipotencia del Régimen, también parece ridículo protestar. Y nos hemos resignado a un silencio cómplice. Si hubiera coraje para exponer estas tesis, y si ellas encontraran la manera de difundirse a la opinión pública, todo cambiaría, y estaríamos ante una nueva oportunidad de salvación.

Así, se expresaba el Dr. Álvaro Gómez Hurtado con respecto a la decadencia moral en que había caído el régimen del entonces presidente, en minúscula, Ernesto Samper Pizano, cuando aparecieron los oscuros dineros del narcotráfico procedentes del cartel de Cali lo que se conoció como el proceso 8.000, $8.000 millones de 1994, los cuales ingresaron a la segunda vuelta de la campaña del elefante, como la bautizara monseñor Rubiano.

Desde entonces, Colombia vive un proceso de deterioro moral donde nada importa con tal de alcanzar los objetivos propuestos por el régimen del narcotráfico, en sus diferentes formas de lucha, como lo denunció valientemente AGH costándole su vida el 5 de noviembre, día de los difuntos, de 1995.

Los últimos hechos acontecidos con respecto al escándalo de la JEP, Justicia Especial para la Paz, #CarruselDeLaJEP, engendro judicial creado por otro régimen corrupto y amoral como lo fue el gobierno de Juan Manuel Santos junto con su proceso de paz con las Farc, no son más que un fiel reflejo de lo anteriormente planteado.

A su vez, la doble moral que padece la Nación se ve reflejada en JMS. Mientras fue ministro de Defensa de Álvaro Uribe Vélez fumigó con glifosato hasta más no poder. Acto seguido nos viene a dar clases de moral y ética ante los magistrados de la CSJ que almorzaron con este desvergonzado señor quien definitivamente será recordado por los colombianos como la persona que los entregó a las Farc.

Colombia, se encuentra sumisa frente al poder infinito del oscuro dinero del narcotráfico quien sigue corrompiendo la moral de los ciudadanos como lo fue el caso del ex Fiscal de la JEP Bermeo.

Según las fuentes de alta fidelidad, como decía el maestro Don Arturo Abella, se estaría negociando más de U$ 40.000 en tres pagos con el fin de dilatar el proceso de extradición del señor Santrich. Si, ¿leyeron bien la cifra? U$ 120.000.

Qué no dirían los avezados servidores de la campaña del elefante quienes se quedaron en pañales al lado de la ambición no solo de poder, sino económica, de la JEP junto con los más de 1.200 empleados directos, más del doble de los empleados de la Corte Suprema de Justicia.

Teniendo en cuenta que el plebiscito por la paz dijo NO a las Farc; teniendo en cuenta no solo este escándalo de corrupción al interior de la JEP, sino los anteriores; teniendo en cuenta que la JEP le lleva “mamando gallo” al pueblo colombiano con el tema de la extradición del señor Santrich a los EE.UU por más de un año; teniendo en cuenta las objeciones presentadas por varias personalidades la semana anterior las cuales, al parecer, serán confirmadas por el señor Presidente Iván Duque, quien por lo demás viene ganando terreno después de un difícil comienzo; teniendo en cuenta el costo económico que significa para los colombianos sostener este engendro judicial y, quien sabe que más se esconde debajo del tapete de la JEP; por lo anterior, acabar con la JEP de una vez por todas sería la única manera de salvar a Colombia de la toma del poder de parte de la izquierda narcótica, carnívora, para las elecciones del 2022.

Si los colombianos tuvieran un poco de vergüenza moral, deberían derogar esta cueva de Rolando, como la bautizó el abogado De La Espriella, a quien la CSJ le compulsa copias por decirle mamerto, a un mamerto, mientras que el caso de la investigación por el vil asesinato del Dr. AGH, producto del proceso 8.000, se queda guardado en los anaqueles judiciales.

Colombianos, abran sus ojos. Ahí, está el espejo de Venezuela con el régimen corrupto y amoral de Maduro, El Aisami y demás.

Puntilla: Mientras tanto, la izquierda en sus diferentes formas de lucha se toma el poder en Bogotá. Qué desgracia tan infinita.

@RaGomezMar

Publicado: marzo 12 de 2019