Hay cientos de estrategias para hacer una oposición efectiva a un gobierno con el cual no se comulga, pero empecinarse en hacer una campaña de desprestigio contra el presidente de la República desde la hora cero en que fue elegido, es más una estrategia para hacerle oposición al progreso del país.

El pasado jueves se cumplió la primera legislatura del gobierno del presidente Iván Duque, donde solo se aprobaron 7 de sus 18 iniciativas que consideran cortas. En un país que llegó a tener más de 90.000 normas, pienso que el hecho de haber presentado tan pocos, pero precisos proyectos, es más un acto de sensatez antes que una apatía legislativa.

Se pueden tener diferencias en temas relacionados con la implementación del acuerdo de paz o en materia tributaria, pero llegar al punto de hundir la casa por cárcel para los corruptos no obedece a otra razón más allá de la indiferencia del Congreso frente al Gobierno Nacional. Está bien tener independencia de poderes, es lo correcto, pero lejos de ser esta independencia producto de unas reflexiones loables y argumentadas, lo que se está viendo en este cuerpo de decisión, es el resultado de la falta de mermelada; entiéndase esta como la entrega de cupos indicativos, de plata, para que los congresistas prioricen a dedo los proyectos en sus regiones.

Acabar la mermelada puede no tener efectos inmediatos, pero es un cambio histórico en la manera de gobernar Colombia y por ende, un avance sustancial en nuestra cultura democrática. Eso sí es luchar contra la corrupción.

Este primer año tuvo dos mociones de censura, además del hundimiento de las objeciones de la JEP, que eran un mandato democrático que por la vía institucional se desconoció el constituyente primario que es el pueblo colombiano. Lo anterior, sumado a la crisis migratoria, la inseguridad ciudadana, una corrupción desbordada, un gobierno que recibió un país quebrado y endeudado y un crecimiento de apenas el 2,8%, son factores que son caldo de cultivo para prender la mecha de la indignación y de la crisis institucional y cultural por la cual está pasando Colombia.

Para enunciar algunos de los logros de este gobierno, además de la abolición de la mermelada corrupta, se pueden destacar los siguientes: el presupuesto histórico para la educación, el mayor aumento del salario mínimo real en los últimos 36 años, un gabinete paritario, las APP de los proyectos de infraestructura siguen avanzando y se le puso freno a la burla en la que habían caído las negociaciones con el ELN. Hay logros en muchos frentes, habrá otros en los que se deben hacer mayores esfuerzos como en materia de empleo y crecimiento económico, y otros más en los que el gobierno debe mostrar su capacidad coercitiva como es la lucha contra los grupos criminales. Pero a pesar de la línea base en la cual se encontraba el país, lo que es cierto es que el presidente ha cumplido en temas importantes.

Si la oposición va a ser intransigente y va a bloquear las iniciativas principales como la reforma a la justicia, la reforma pensional o el paquete anticorrupción que va a presentar el gobierno el siguiente año, se volverá muy difícil mantener la democracia como la conocemos. Ni el Centro Democrático cuando hizo una oposición férrea a los acuerdos de La Habana con legítimas preocupaciones, tuvo los taches arriba de manera tan sistemática, como una oposición que al parecer solo quiere ver doblegadas las instituciones. Sería un gran gesto para el país que hicieran un pacto con el gobierno para sacar adelante lo urgente, y ponerse de acuerdo en lo fundamental.

@JuanPCamachoS

Publicado: junio 28 de 2019