Las campañas, por su propia naturaleza son en extremo complejas. Difícilmente, los candidatos y los partidos pueden ajustarse a sus agendas y a sus proyecciones por cuenta de las dinámicas del proselitismo político.

Pero en esta campaña, la disputa por el poder tiene un trasfondo de singular relevancia. El riesgo real de que la izquierda dogmática y antidemocrática se alce con la victoria, es motivo suficiente para que aquellos sectores que comparten principios antagónicos a ese sector ideológico, además de tender puentes para una alianza, estén asumiendo con mayor rigor este tiempo de campaña.

Las cartas ya están echadas. La gente ya tiene definido por qué partido o por qué tendencia ideológica va a votar. En la coalición que obtuvo la victoria en el plebiscito, habrá una consulta en la que se escogerá entre Iván Duque, Alejandro Ordóñez y Marta Lucía Ramírez, siendo esta última una ficha que nadie entiende por qué está en la baraja, dado que hay suficientes pruebas de que ella, efectivamente, no hizo campaña por el NO en el plebiscito del 2 de octubre de 2016.

Los pocos días que quedan para que las elecciones tengan lugar, deben servir para que los sectores que integran la coalición que lidera el presidente Uribe, se sintonicen, unifiquen sus criterios, planifiquen la logística de las elecciones, le enseñen a votar a sus electores y los motiven para que a lo largo y ancho del país, se presenten para vigilar, en calidad de testigos, el contenido de las urnas.

Nadie puede llamarse a engaños: en las elecciones de 2014 hubo trampa y si la oposición no se despierta, este año volverá a suceder. No es aislado que hace un par de semanas se haya insinuado que el presidente Uribe es un violador, infamia que se cayó por su propio peso. Como aquel burdo complot no funcionó, desempolvaron el accidente de Pedro Juan Moreno, para tratar de decir que el accidente en el que el empresario antioqueño perdió la vida fue causado deliberadamente por “instrucciones de Uribe”. Aquella farsa, también se desplomó gracias a una declaración pública hecha por el exparamilitar, Diego Fernando Murillo Bejarano, alias don Berna.

Es previsible que en estos días que faltan, tratarán de meter otra historia. La izquierda, hay que reconocerlo, es perseverante, sobre todo en el propósito de destrozar a Uribe.

Y mientras tanto, desde la campaña política vemos a un pocotón de personas desesperadas promoviendo como locos un número en el tarjetón, tratando de llamar la atención de los medios de comunicación a través de salidas y frases audaces, cuando deberían estar, coordinados por el partido, articulados en una campaña monolítica alertando al país sobre el peligro que se acecina con el incuestionable ascenso de la izquierda en las encuestas de intención de voto.

El que es uribista, no necesita que a estas alturas del partido lo convenzan para votar por el Centro Democrático. Lo que sí se necesita, por ejemplo, es que lo capaciten en la forma como debe votar. Valga recordar que esta será la primera vez que el CD presenta listas al congreso con voto preferente.

Las cifras no engañan y resultan elocuentes. En las elecciones de senado en 2014, hubo 14.310.367 votos. El partido que más votos obtuvo fue La U, con 2.230.208, seguido por el Centro Democrático, con 2.045.564.

Lo alarmante es que entre votos nulos y votos sin marcar, la cifra fue de 2.328.182. Eso significa que el número más alto de votos se perdió por simple falta de educación electoral. Aunque al Estado es al que le corresponde hacer la capacitación, la realidad es que esta tarea debe ser emprendida por los partidos. ¿Cuántas curules habrá perdido el CD en 2014, por errores cometidos por los sufragantes?

Dada la importancia de estas elecciones, es perentorio asegurar una buena capacitación para los electores, facilitarles el acceso a los puestos de votación y congregar a un número inmenso de testigos que hagan las veces de “guardianes” de los votos. El régimen intentará hacer trampa y la misión es la de impedírselo.

No hay esfuerzo que sobre en esta recta final de la campaña y lo cierto es que sí se han cometido errores que aún se pueden enmendar.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 16 de 2018