El crecimiento exponencial de Miguel Uribe Turbay en las encuestas demuestra la consolidación de una campaña sólida, estructurada y que representa el genuino sentir de una ciudad que no quiere volver a caer en manos de una izquierda retrograda que, en nombre de la lucha contra la corrupción, paralizó por completo el desarrollo de Bogotá y la utilizó como trampolín para futuras campañas presidenciales.

Que comenzara abajo en las encuestas era normal. A diferencia de Claudia López, él no utilizó una consulta popular con propuestas populistas y poco técnicas para hacer campaña a la Alcaldía a costa de botar a la basura 300mil millones de pesos.

Por el contrario, su respaldo es una intachable hoja de vida que a los 33 años ya ha administrado más de 3 billones de pesos del Distrito sin un solo escándalo de corrupción, algo que ninguno de los demás candidatos está siquiera cerca de materializar.

Asimismo, el respaldo casi que unánime de todos los partidos políticos, lejos de significar una coalición de maquinarias y estructuras políticas, representa una necesaria unidad en torno a una visión de ciudad alejada de la lucha de clases que durante 12 años estancó el desarrollo de Bogotá y pretendió confrontar a la ciudadanía entre ricos y pobres.

Siendo claros, mientras Medellín inaugura obras de infraestructura de nivel internacional, Bogotá sigue enfrascada en la discusión de si el metro debe ser elevado o subterráneo y, de ganar la propuesta de la desleal Claudia López, quedaríamos inmersos en una crisis de gobernabilidad peor que la que se vivió en la nefasta administración Petro.

Sin embargo, y a pesar que su unión la imploraba a gritos la ciudad, desafortunadamente, en la práctica va a ser imposible una coalición entre Carlos Fernando Galán y Miguel Uribe Turbay. Ya los tiempos no dan y la lucha de egos no permitió generar un necesario consenso para evitar el ascenso de la izquierda.

Por ello, la única opción viable que se vislumbra en el horizonte para salvar a Bogotá del caos total es continuar con el crecimiento en las encuestas de Miguel Uribe, de tal manera que emerja un fenómeno de voto útil y el electorado de Galán se traslade a su campaña.

La lucha por la alcaldía de Bogotá está más viva que nunca y el terreno de expansión de Uribe Turbay es interminable. Bogotá merece un liderazgo joven, renovado con experiencia y que no conciba a la ciudad como un paso más en la carrera por la toma del poder.

Recordemos que a pocos meses de la elección presidencial del año era absurdo pensar que alguien le pudiera quitar la corona a Vargas Lleras. Sin embargo, su arrogancia y los errores cometidos en su campaña le abrieron la puerta a Iván Duque y la misma situación le está pasando a Claudia Nayibe, quien entre creerse superior al resto de los mortales y autoproclamarse la redentora de la lucha contra la corrupción genera una resistencia en un electorado que ya la empieza a abandonar.

@LuisFerCruz12

Publicado: septiembre 11 de 2019