El profesor Alvin Toffler publicó La Tercera Ola en 1980, un libro con cierto aire futurista sobre el cómo sería la sociedad del siglo XXI, la superación de las ideologías junto con sus diferentes formas de gobierno, el auge de las nuevas tecnologías junto con lo que se conoce como la era de la información. 

Toffler, sostuvo que la globalización ha estado presente en todas las fases de la evolución humana de tal forma que los cambios sociales, económicos y de gobierno que se están produciendo durante La Tercera Ola en muchos casos  corresponden a un descontento globalizado por la democracia. 

Lo que más llama la atención de Toffler consiste en determinar en qué momento se producen las transformaciones sociales, económicas, de gobierno; las cuales se parecen a esos submarinos que de repente, de la nada, emergen a la superficie.

Para el caso Latinoamericano, se podría comentar que los cambios en las formas de gobierno desde el comienzo del Siglo XXI correspondieron a esas insatisfacciones populares. 

Por cuenta de ese submarino que emergió de la nada llamado el Socialismo Bolivariano del siglo XXI, la sociedad latinoamericana vio, impotente, el cómo se produjeron una serie de metamorfosis radicales donde se rompieron con todos los valores de las sociedades, de la democracia, con el único fin de construir unos gobiernos autocráticos, basados en la imagen de un caudillo como lo fue Chávez. 

Para el caso de México, bajo el lema ‘Juntos haremos historia’, Andrés Manuel López Obrador y su partido AMLO, alcanzaron en julio pasado la victoria electoral más contundente de la historia del país azteca después de tres intentos fallidos.

La llegada del izquierdista López Obrador, como diría Mauricio Vargas, a México correspondió a una clara muestra del descontento general frente al nefasto gobierno de Peña Nieto quien al mejor estilo de Juan Manuel Santos se dedicó al cultivo de su imagen en medio del derroche gubernamental mientras la población veía cómo su calidad de vida se deterioraba a pasos agigantados.

López Obrador asume siendo Peña Nieto el peor presidente en la historia de México, según las evaluaciones. 

“Dijimos que se habían llevado a cabo en nuestra historia tres transformaciones: la Independencia, la Reforma y la Revolución. Y que nosotros íbamos a llevar a cabo la Cuarta Transformación de la vida pública. Dijimos también que íbamos a lograr esta transformación sin violencia, de manera pacífica, una transformación ordenada pero profunda y radical”.

Al igual que Chávez, con su obsesión por recrear imágenes del pasado, López Obrador comenzará un período de división de la sociedad para producir los cambios que él, como mesías, quiere imponer de manera profunda y radical como lo anuncia generando toda clase de conflictos sociales y económicos como lo fue la consulta popular para impedir que se construya el nuevo aeropuerto de Ciudad de México el cual se encontraba en marcha.

Es que a la izquierda carnívora no le importa pasar encima de todo con el fin de alcanzar su objetivo, su imposición. 

Pero, también, están los cambios a la inversa, donde la población cansada de tanto progresismo izquierdista carnívoro decide volver por sus cauces, por sus orígenes, como lo es el sorpresivo triunfo en las elecciones generales de Andalucía en España donde el partido VOX ganó contundentemente después de más de 20 años de socialismo andaluz que tiene prostrado a la población de esa región con la peor calidad de vida y el más alto desempleo. 

Está el contundente triunfo de Bolsonaro en Brasil y de Donald Trump en los EE.UU quienes cansados de ver el deterioro social y económico de sus países deciden tomar las riendas para producir los cambios que se requieren, alternancias que pondrán en jaque a todo el establecimiento incluido los grandes medios de comunicación tales como CNN. 

En la era de la decadencia del imperio romano se solía decir que Aníbal se encontraba ad portas de la ciudad. Lo anterior me conduce a pensar que si no estamos ad portas de cultivar el ascenso de un izquierdista carnívoro tipo Petro al poder colombiano teniendo en cuenta el descontento general de la población o en Bogotá o en las principales capitales teniendo en cuenta las próximas elecciones para alcaldías, gobernaciones, en el 2019.

Entonces, nos daremos cuenta que debimos escuchar los clamores de una sociedad que exigía un cambio de actitud de todo el sistema de gobierno, de sus elites, de sus dirigentes, del mercado, frente a las necesidades de la población. 

Como bien me comentó un compañero, compañero, durante estos días de almuerzos navideños: por favor que no la saquen un poquito, es que no la tienen adentro a la clase media y ya no podemos más. 

Puntilla: Dios permita que el gobierno de Duque reaccione a tiempo antes que sea demasiado tarde. 

@RaGomezMar

Publicado: diciembre 18 de 2018