“A mi señal, desaten el infierno” es la frase icónica de la película El Gladiador en la que el General Maximus Decimus Meridius le hacia un llamado a sus guerreros para entrar a batalla. La izquierda colombiana encabezada por Gustavo Petro y las FARC, han desatado el infierno para cercar al gobierno de Iván Duque con el propósito de no dejarlo gobernar y con base a eso, acceder a la presidencia en el 2022 para implementar el socialismo enmascarado detrás del término progresismo que genera menos resistencia. La estrategia es clara y sistemática, no se está haciendo a espaldas de nadie y sin embargo parecería estar cogiendo a todos por sorpresa. Petro ha advertido de todas las maneras posibles que no dejará gobernar a Duque y lo está cumpliendo

El sector educativo representado por estudiantes de las universidades públicas y los profesores de FECODE,  fue el primero de muchos “guerreros” en salir a atacar al entonces nuevo gobierno. Sus revueltas ocasionaron caos en las ciudades donde se dieron y sus exigencias imposibles de cumplir en el país de la olla raspada, marcaron el inicio de la estrategia “pide lo imposible para justificar la protesta”.

Esta semana en la Universidad del Valle llevaron la protesta a una dimensión grave. Una persona falleció y varios estudiantes quedaron heridos en su intento de manipular explosivos que tenían como propósito causarle daño a otros. Otros estudiantes atacaron un bus del servicio público, le rompieron los vidrios, lo pintoretearon con grafitis y aterrorizaron a sus pasajeros. Una persona llegó tan lejos como para salir con un especie de misil artesanal tierra – aire y dispararle a un helicóptero de la Fuerza Pública.

La vice rectora de la universidad estableció que el hombre fallecido, Jhonny González, había estudiado en la Universidad del Valle hace diez años. Él alcanzó a estudiar dos semestres y se retiró por bajo rendimiento académico. Lo que abre la pregunta: ¿qué estaba haciendo una persona ajena a la institución adentro? Univalle tiene cinco entradas vigiladas que, por la seguridad de los estudiantes, trabajadores y facultad deberían guardar celosamente.  Además de mejorar la seguridad, las universidades públicas deberían cancelarle las matrículas a los estudiantes que creen caos y terror dentro de sus instalaciones. Lo que está sucediendo en esas universidades es un fiel reflejo de lo que sucede en el resto de Colombia, los buenos son más pero están a la merced de un puñado de criminales.

Por otro lado, la minga de los indígenas del Cauca, que ha sitiado a dos departamentos hasta el punto de tener a los ciudadanos de ciudades como Pasto viviendo como si estuvieran en Caracas, amenaza con extenderse a los demás territorios de la nación. A propósito de esto la CRIC amenazó con tomarse Popayán si la Ministra no obedece sus exigencias.

Cabe preguntarse cómo están financiando la subsistencia de veinte mil indígenas durante veinticinco días de paro. Como dijo Herbin Hoyos en un trino “… que cada uno cueste 20 mil pesos por día, el valor por día de los 20 mil mingueros sería de 400 millones de pesos, por 25 días que llevan, eso suma 10 mil millones de pesos. Esto es puro narcotráfico”.

Todas las protestas tienen algunas peticiones comunes. Aparentemente desconociendo el origen de los recursos todos piden más plata pero se niegan al aumento de impuestos. Todos exigen que la JEP quede intacta y no se tengan en cuenta las objeciones presidenciales encaminadas a darle más garantía a las víctimas y a que sean las mismas Farc las que paguen las indemnizaciones a sus víctimas como si no supieran que si esto no se incorpora seremos nosotros, a través de nuestros impuestos los que lo haremos por ellos. Irónicamente a través de sus protestas violentas piden el desmonte del ESMAD la unidad especial creada precisamente para controlar los disturbios que ellos generan. También reclaman por los asesinatos de los líderes sociales como si no supieran que esto comenzó desde el gobierno Santos y que en la mayor parte de los casos ocurren en territorios asediados por el narcotráfico, fenómeno que de manera sosegada defienden al gritar al unísono “No al Glifosato”, otra de las demandas comunes. No es un problema menor el que tiene entre manos el Gobierno de Iván Duque que además de tener que enfrentar las vías de hecho también se enfrenta a unas Cortes santistas cuyo único objetivo parecería ser defender el blindaje del acuerdo y de la corrupción del gobierno anterior. Hasta este momento la defensa la está haciendo el Centro Democrático y el Presidente Duque mientras que, salvo contadas excepciones, sus ministros se dedican a ser técnicos.

@ANIABELLO_R

Publicado: abril 5 de 2019