Conceptualmente el marxismo cultural ha logrado pintar con éxito una desdibujada imagen de la derecha, en la cual se acusa a sus dirigentes y seguidores de ser anticuados, opresores, asesinos, corruptos y amasadores inmorales de la riqueza, inclusive se ha maltratado a tal punto esta posición política que los mismos defensores de la libertad de expresión son quienes atacan con mayor ferocidad quienes queremos una institucionalidad con autoridad para que el estado ponga orden con el fin del disfrute del derecho y las libertades por parte de sus ciudadanos y quienes queremos una libertad económica que permita la movilización social y una revolución real que parafraseando a Álvaro Gómez Hurtado traiga desarrollo industrial, tecnológico y ambiental.

Esa derecha futura se fundamenta en quienes creemos en un estado de derecho justo que garantice derechos que no son absolutos y que son sujetos de deberes, aquellos que entendemos la equidad como un entorno de oportunidades en el cual los más destacados pueden llegar más lejos sin necesidad de condenar a la pobreza a quienes no lograron o no quisieron hacerlo. No creemos en las utopías y nos gustan las soluciones prácticas y no abstractas y no por eso podemos ser satanizados por los “políticamente correctos”, el ejemplo más sencillo es la paz, es obvio que la paz es el anhelo de todos los colombianos pero en la práctica esta no se puede lograr sin un proceso eficaz que garantice verdad, justicia y reparación.

Las quejas siempre han sido constantes por las múltiples injusticias en nuestro país, pero también por la pobre mentalidad que nos acompaña a la hora de solucionar problemas de manera solidaria, eso ha permitido que el discurso anti establecimiento le genere un caudal electoral a una oposición que sin un bagaje conceptual ni un programa real de país gane adeptos con dos simples conceptos que son el “antiuribismo” y la “paz”, cuando difícilmente explican cómo van a financiar la educación pública gratuita con montos históricos superiores a los que ya ha asignado el presidente Duque.

Pero para no seguir cayendo en el juego de la crítica, sino para ser constructivos que es en lo que se basa la derecha real y no la reaccionaria, tenemos que definir dos cosas fundamentales, la seguridad como pilar de la democracia y el capitalismo como pilar de la economía. Para tener una economía vigorosa y un país ordenado y seguro necesitamos de educación y cultura, para que el sistema económico capitalista sea sostenible tiene que ser justo, es decir avanzar en la equidad para que todos tengamos oportunidades de crecer dentro de nuestra economía, de crear empresa. Además tenemos que resolver con innovación, competencia y tecnología los desastres medio ambientales de muchos procesos industriales. Debemos elevar el debate a las ideas y después si a las personas que las ejecutan.

PD: Quiero hacer dos homenajes, el primero a Álvaro Gómez Hurtado, el gran pensador político moderno de Colombia que hoy cumpliría 100 años y cuyo asesinato sigue impune.

En segundo lugar al presidente Álvaro Uribe Vélez, su tenacidad ha logrado contener el populismo en Colombia, esperemos que en su búsqueda de nuevos liderazgos pueda promover verdaderos defensores de la democracia y de las soluciones prácticas. Como no ser uribista si triplico la economía y redujo los homicidios en un 42% en Colombia, como no ser uribista si aprendió a amar a Colombia como la amo su amigo, mi padre: Roberto Camacho Weverberg, Q.E.P.D.

@JuanPCamachoS

Publicado: mayo 9 de 2019