El paro en el departamento del Chocó refleja el desgobierno y el abandono en que Juan Manuel Santos tiene sumido al país.

El pasado 17 de agosto, las fuerzas vivas del departamento llamaron a un paro cívico denominado “por la dignidad del Chocó”, semanas después de que éstas le hubieran entregado un pliego de peticiones frente al que el Ejecutivo se ha hecho el ciego.

Las demandas de los chocoanos son perfectamente sensatas. Piden lo mínimo para una vida digna como por ejemplo la construcción de un hospital de tercer nivel, ya que el de segundo nivel que había en el departamento fue liquidado por cuenta de la corrupción y el abandono estatal.

En pleno siglo XXI, 11 de los 30 municipios del Chocó no tienen energía eléctrica. La red de alcantarillado y gas domiciliario en muchos de ellos, donde hay, se encuentra en un estado lamentable. Las carreteras que unen a Quibdó con Medellín y Pereira son verdaderas trochas en las que frecuentemente se presentan derrumbes con consecuencias fatales.

Santos se excusa y alega que es un presidente preocupado por ese departamento y como prueba de su compromiso muestra el nombramiento que hizo de Luis Gilberto Murillo como ministro de Ambiente.

Murillo es sin duda alguna uno de los funcionarios más corruptos de la historia reciente de ese departamento. Como oportunamente denunciaron LOS IRREVERENTES, él, por haber sido condenado por el delito de peculado por destinación oficial diferente, no podía haber sido nombrado en la cartera que actualmente desempeña.

El ministro Murillo ha sido elegido dos veces como gobernador del departamento y en ambas oportunidades no ha podido terminar su periodo. La primera vez, porque se demostró que ganó las elecciones de forma fraudulenta y, la segunda, por destitución impuesta por el Consejo de Estado.

Hecho a la sombra del condenado dirigente chocoano Edgar Ulises Torres –ficha política de los bandidos que integraban una cuadrilla paramilitar-, Luis Gilberto Murillo ha descalificado el paro liderado por sus coterráneos alegando que es injusto y que su departamento está avasallado por la corrupción.

No se equivoca el ministro en lo que tiene que ver con la corrupción. Efectivamente el Chocó registra uno de los mayores índices en esa materia en nuestro país. Pero no es menos cierto que uno de los artífices de la corrupción administrativa en esa olvidada región del país es precisamente, el doctor Murillo quien desde hace décadas ha hecho parte del grupo político que ha saqueado las arcas chocoanas.

El pueblo y las fuerzas vivas están exasperadas. No piensan dar su brazo a torcer y, con dignidad, seguirán manteniendo su pliego de peticiones al gobierno nacional. Los tiene sin cuidado que desde la Casa de Nariño pongan al evasor de impuestos a través de empresas clandestinas en Panamá, Darío Arizmendi a decir en los micrófonos radiales que quienes lideran el paro son unos corruptos. Tampoco les preocupa que acusen a un senador del Polo Democrático de ser el instigador del paro con fines puramente electorales. Lo de ellos, los chocoanos, es un asunto de dignidad. Como le dijo una de las líderes del paro a LOS IRREVERENTES, Estella Lloreda: “El gobierno vino a interesarse de nuestro clamor cuando se inició el paro. Nosotros no estamos pidiendo nada que no tengan otros departamentos”.

@IrreverentesCol