Santos amedrenta al exprocurador y líder de la oposición Alejandro Ordóñez ordenando la reducción de la seguridad de su familia.

Desde que salió de la Procuraduría General de la Nación, la situación de seguridad personal del muy seguro candidato presidencial de la oposición Alejandro Ordóñez es cada vez más delicada por cuenta de una serie de decisiones irresponsables que se han adoptado frente a su esquema de seguridad.

Para nadie es un secreto que la guerrilla de las Farc y demás organizaciones terroristas ven en el exprocurador a un verdadero enemigo. Y aquello ha sido confirmado a través de informes de inteligencia no solo de autoridades colombianas sino de agencias extranjeras. De hecho, el exembajador de los Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, un par de días antes de dejar su cargo, llamó a Ordóñez a la procuraduría para advertirle sobre la inminencia de un atentado criminal en su contra.

A Ordóñez lo quieren asesinar. Una de sus camionetas, que se desplazaba por la avenida circunvalar de Bogotá, fue impactada por una bala de fusil. Y a la ventana ubicada frente al escritorio de su oficina, en el piso 25 de la Procuraduría General de la Nación, también le llegó una bala de fusil. De forma acelerada y sin que mediara una investigación, la policía, en ese entonces dirigida por el cuestionado general Rodolfo Palomino, se apresuró a concluir que ambos casos fueron episodios de “balas perdidas”, lo que permite deducir que quienes disparaban al garete, tenían muy buena puntería.

La inteligencia del ejército colombiano descubrió un muy elaborado plan criminal de las Farc para acabar con la vida de Ordóñez, el cual fue revelado a través de un informe de inteligencia firmado por el general del aire Hugo Enrique Acosta Téllez en el que se lee que una banda terrorista denominada Los Tavares que delinque de manera mancomunada con el cabecilla de la columna Teófilo Forero, alias El Paisa planea “ejecutar una acción de orden terrorista contra la humanidad del Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado”.

Las personas encargadas de planificar los detalles de ese atentado son, además de alias El Paisa, los sujetos Luis Alberto Ramos, alias Gato y otro criminal conocido con el alias de Simpson.

A finales del año pasado, el 12 de diciembre, la fiscal 19 seccional de la ciudad de Bucaramanga le remitió un oficio urgente al comandante de la policía metropolitana de esa ciudad en el que le solicita “se sirva adoptar de manera inmediata las medidas que se requieran con el fin de garantizar la vida e integridad personal del doctor Alejandro Ordóñez Maldonado”.

La solicitud de la fiscal se produjo como consecuencia de una investigación adelantada por la Fiscalía General de la Nación contra un peligroso delincuente recluido en la cárcel de Girón y que estaría detrás de una serie de amenazas contra Ordóñez y su núcleo familiar.

Personas afines a las Farc como Piedad Córdoba e Iván Cepeda, han hecho manifestaciones que agravan la seguridad personal de Ordóñez quien, hoy por hoy, es uno de los más importantes jefes de la oposición en Colombia.

La exsenadora Córdoba llegó al extremo de aseverar, en referencia a Ordóñez, que “el procurador general de la nación ha utilizado una nueva forma de homicidios y de asesinatos en el país, es decir, es un homicida político, en un asesino político que mata a la oposición”.

Ante este complejo panorama, que se enrarece aún más por cuenta de las evidencias que existen sobre los crímenes que alias El Paisa sigue ordenando a pesar de estar en un supuesto cese de acciones criminales, el presidente Santos está obsesionado con acallar las voces críticas a su gobierno al precio que sea, sin importarle las consecuencias que puedan traer sus irresponsables determinaciones.

Apelando a la falacia de que los opositores utilizan los escoltas asignados para mandarlos a hacer mercado, Santos presiona a sus críticos ordenando reducciones dramáticas de sus esquemas, como viene ocurriendo con el exprocurador Ordóñez a quien en las últimas horas le volvieron a notificar de una determinación en ese sentido.

En efecto, LOS IRREVERENTES pudieron confirmar que a su hija menor, que aún es estudiante universitaria, le fue retirado el único escolta que la acompañaba. Así mismo, el doctor Ordóñez que hace menos de dos meses tenía un grupo de más de 20 escoltas hoy solamente tiene asignadas 5 personas para proteger su vida, a pesar de que las amenazas contra él no solo no han cesado sino que han aumentado por cuenta de su actividad política de oposición.

Resulta preocupante que mientras la Fuerza Pública destina por orden presidencial a centenares de hombres para cuidar a los terroristas de las Farc, los más importantes líderes de la oposición sean amedrentados a través de la reducción de los cuerpos de seguridad destinados a proteger su vida y garantizar su derecho a hacer política.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 18 de 2017