Los colombianos no podemos hacer más que poner el grito en el cielo sobre los últimos acontecimientos nacionales que dejan la democracia apuñalada. Las elecciones pasaron de moda no porque no se hagan, sino porque no se respetan.

Todavía sigo sin entender cómo hace el Presidente Santos para no respetar el resultado del plebiscito. El NO ganó, pero el presidente solo hizo algunos cambios cosméticos antes de volver a firmar con las Farc. Los mas de 6.500.000 colombianos seguimos atónitos ante este hecho.

También ha salido nueva información sobre la infiltración por parte del gobierno a la campaña de Oscar Iván Zuluaga en el 2014. Es increíble que se utilicen los organismos del Estado para fines electorales, por mucho menos se han caído gobiernos en otras latitudes.

Para que una democracia sea duradera se deben respetar los pesos y contrapesos entre las ramas del poder público. Hoy en día tanto el Congreso como las altas cortes parecen más un apéndice del gobierno que ramas independientes. El manejo del presupuesto y su manipulación han convertido al ejecutivo en súper poder; definitivamente algo no quedó bien en la constitución del 91 para que esto esté sucediendo.

Este fin de semana se realizará la Convención del Partido Conservador, partido que ha perdido su norte hace mucho. Sus directivos, en su mayoría congresistas, son indiferentes a los principios por los que fue fundado, perdieron la vocación de poder y el partido siempre termina pegándose a candidatos de otros partidos esperando migajas de puestos y presupuestos para sobrevivir. Esperemos que movimientos que han venido apareciendo puedan reconquistar el partido y llevarlo hacía el camino de sus principios fundacionales. Mientras que el péndulo del mundo gira hacia la derecha, nosotros los colombianos vamos camino hacia una izquierda desprestigiada y corrupta que quebró a muchos países de Latino América.

Todavía estamos lejos de conocer y entender el daño que le puede causar a Colombia este utópico acuerdo firmado entre el gobierno Santos y las Farc. Muchos colombianos tienen la ilusión de una paz duradera y de que las prebendas entregadas a estos grupos no perjudicarán nuestro futuro, otros en cambio estamos muy pesimistas sobre el futuro de nuestra democracia. Entregar tanto por tan poco y a tan pocos hace que nos sintamos atropellados por el gobierno, desafortunadamente tenemos muchos reparos con el acuerdo y su sostenibilidad.

@SANTAMARIAURIBE