Voceros de la extrema izquierda colombiana, que le apuestan a la hecatombe absoluta de nuestro país como consecuencia del coronavirus, no han ahorrado esfuerzos para desinformar, sembrar pánico y estimular la confusión. 

Aida Avella y Piedad Córdoba, vinculadas íntimamente con las Farc, han insistido en que Colombia busque ayuda de la dictadura cubana para hacerle frente a la pandemia que se expande por todo nuestro país. 

Acudiendo al argumento manido de que la capacidad de los médicos cubanos es superior a la de los de cualquier otro país, se ha insinuado que el régimen fundado por los Castro tienen la fórmula mágica para controlar el coronavirus. Una verdadera falacia. 

Como todas las dictaduras del planeta, la cubana ha mentido sobre las cifras del COVID-19 en la isla. El servicio médico de aquel país es un verdadero desastre. No hay medicamentos, no hay equipos y los profesionales de la salud no cuentan con los medios mínimos para ejercer con un mínimo de eficiencia su profesión. 

A finales del año pasado, se reveló un informe que sostenía que más de 1.2 millones de cubanos no reciben el tratamiento indicado, como consecuencia del déficit de medicamentos que hay en ese país.  

Hace unos días, Piedad Córdoba -fungiendo como jefe de propaganda del régimen- mintió al decir que los cubanos habían inventado un medicamento llamado Interferón alfa 2b, diciendo que esa era la cura para el coronavirus. Mentira por punta y punta: el Interferón fue inventado en Alemania, y no es verdad que aquel medicamento, que es utilizado para el tratamiento de la hepatitis c, sirva como paliativo del COVID-19.

Hace unos días, se vivió una escena que no deja de causar algo de gracia. Una de las más agresivas y revoltosas activistas de las revueltas en Chile, ha sido la actriz Carolina Cox, quien ha propugnado por la implantación del modelo chavista en su país.

Creyendo en el sueño comunista, la Cox resolvió ir a pasear por la isla de los Castro y en esas andaba cuando estalló la crisis del coronavirus. Y, al decir popular, el que busca encuentra. Ella quería disfrutar de las maravillas socialistas y recibió su dosis. Cuando descubrió el tamaño de la tragedia que se padece en Cuba, donde escasean los alimentos, no hay servicios públicos básicos y la atención médica es paupérrima, Cox grabó un video en el que llorando le implora al gobierno de Chile que la saque de allí: “este es un país donde todo escasea. No hay jabón, no hay papel higiénico… conectarnos a Internet es muy difícil, no nos funcionan las tarjetas. Les pido por favor que nos ayuden, hay gente que necesita medicinas… Exigimos un avión de regreso [a Chile]”. 

Esa actriz, a la que el presidente Piñera le solucionó el problema enviando un avión para facilitar su regreso a Chile, es de la misma línea de los insensatos colombianos que hoy se rasgan las vestiduras reclamándole al presidente Duque por no haber aceptado unas supuestas máquinas que el dictador Maduro quería donarle a Colombia para procesar los exámenes de laboratorio relacionados con el virus chino. 

El dictador venezolano, en vez de hacer politiquería barata debería concentrarse en atender a su pueblo que muere de hambre y que padece los estragos de la pandemia.

La izquierda colombiana no pierde oportunidad para tratar de engatusar al pueblo con el “sueño” socialista. Se han valido del coronavirus para hacer política, limpiándole la cara a los regímenes comunistas de nuestra región. 

@IrreverentesCol

Publicado: abril 8 de 2020