La Real Academia de la Lengua Española define la palabra ‘pacto’ como un acuerdo entre partes que se comprometen a cumplir lo estipulado, mientras que ‘fiasco’ es un fracaso o decepción. De un término al otro, hay kilómetros de distancia moral, buenas maneras y trabajo en equipo.

El primero lo sacaron adelante 29 alcaldes de Magdalena que están buscando el desarrollo de sus municipios. El segundo, por millonésima vez, dejó reflejado de cuerpo completo al rabioso, virulento ‘matoneador’ y promotor del caos que reside en el Palacio Tayrona: Carlos Caicedo.

Usando como ‘chivo expiatorio’ a los mandatarios locales para fraguar un retorcido y siniestro ataque contra el gobierno del presidente Duque, el oscuro gobernador de Magdalena evocó las épocas en las que, dicen, negoció con el paramilitarismo, a la Universidad del Magdalena.

Desde su época como rector, nadie sabe hacer maldades más que él; tal vez por eso es que la Fiscalía General de la Nación, lo mantiene incriminado en el asesinato de tres personas de la Universidad del Magdalena en tiempos asociados al accionar paramilitar en nuestro territorio.

La estrategia que urdió el jefe del Clan Caicedo (Carlos Caicedo) contra los alcaldes, demuestra que aún lo siguen persiguiendo sombras de su pasado. No ha podido superar sus prevenciones, tormentos y resentimientos. ¡Pobre Magdalena en manos de un tipo cuyo corazón sigue envenenado!

Esta malévola arremetida, maquinada instrumentalizando a los mandatarios de Magdalena, es un campanazo de alerta para el presidente Iván Duque quien ha actuado con inocencia institucional y decoro personal, frente al maléfico malandrín que lo ha abordado con piel de oveja.

Trabajar unidos solo lo hacen quienes están dispuestos. Por eso le pido al presidente Iván Duque, que estreche el enlace con los gobiernos municipales de Magdalena y tienda los puentes necesarios para tramitar proyectos de bienestar. ¡Ellos son el mejor aliado ante este enemigo!

Los magdalenenses estamos viviendo la fábula moral de ‘El Correcaminos’ y ‘El Coyote’. El dibujo animado de Warner Bros que desde 1949 lleva convenciéndonos que ‘el malo’ es quien cae al vacío, es víctima de explosiones, recibe todos los golpes o es atropellado constantemente.

‘El Correcaminos naranja’ de Magdalena es quien vive creando y ejecutando todo tipo de plan para exterminarnos. Él odia nuestra tranquilidad espiritual y la alegría de nuestra alma. Su obsesión por hacernos daño y el deseo invariable de agredirnos, se le volvió obsesión enfermiza.

Aplaudo a los alcaldes de Magdalena porque a pesar de la provocación, hicieron respetar el mandato popular que cada uno representa en sus territorios. Defendieron el derecho que sus electores les depositaron y seguirán con la noble labor de trabajar por los más vulnerables.

‘El que las hace se las imagina’, dice un dicho. La macabra estrategia de estigmatizar para acabar con la honra del otro, difamando; es muestra de que el ‘pacto de Ciénaga’ desnudó la incapacidad de Carlos Caicedo de unirse a la gestión de los alcaldes por el bienestar de la gente.

¡Bienvenido el ‘pacto de Ciénaga’ y cualquier otro pacto que vaya en beneficio del desarrollo de Magdalena! Valoro la sana intención de los alcaldes porque es la Biblia misma la que recoge los pactos que Dios hizo con el hombre para determinar su vida, su salvación y su servicio.

@LuisMiguelCotes

Publicado: octubre 15 de 2020