Muy cándido el que creyera que esta campaña estaría ajena a un montaje similar al de hace 4 años, cuando de la nada se inventaron al supuesto hacker Sepúlveda a quien intentaron ligar con el presidente Uribe.

Es verdad que la campaña de Zuluaga, a través del asesor espiritual del candidato, Luis Alfonso Hoyos trabajó con Sepúlveda, pero no es cierto que ese sujeto hubiera tenido vinculación o cercanía alguna con el presidente Uribe que valga recordarlo fue ostensiblemente excluido de dicha campaña.

No obstante, el montaje fue muy bien urdido y logró el objetivo trazado: impedir que el Centro Democrático ganara las elecciones presidenciales. Con el concurso decidido de la fiscalía de esa época, en cabeza de Eduardo Montealegre y Jorge Fernando Perdomo, se erigió el tinglado y se hicieron, con el apoyo del periodista Felipe Zuleta, las respectivas filtraciones a los medios de comunicación, logrando causarel daño esperado. Zuluaga, que había ganado en la primera vuelta, resultó derrotado en la segunda.

Si alguien ha sido eficaz en el quehacer político nacional de los últimos años, ese es Álvaro Uribe, un hombre que hace proselitismo las 24 horas, los 365 días del año. No se rinde ante las adversidades, ni se relaja ante las victorias. Su estrategia de trabajo se sintetiza en un trino que él mismo publicó hace pocos días, cuando aparecieron unas encuestas en las que Iván Duque figura a la cabeza de las mismas: “Encuestas buenas y malas. Buenas: trabajar, trabajar, trabajar para que sigan mejorando y no se dañen; malas: trabajar, trabajar, trabajar para componerlas…”.

Abundan los sectores que no toleran el respaldo popular hacia el Centro Democrático en general y hacia el presidente Uribe en particular. Las recientes elecciones, en las que el uribismo resultó victorioso, desconcertaron a más de uno.

Uribe y su candidato Iván Duque son imbatibles. El resultado de las encuestas y de las urnas es el reflejo de un trabajo político coherente, consistente, permanente y disciplinado. Desde que surgió en la escena política nacional, el Centro Democrático es una colectividad que no ha cesado de hacer política de cara a la gente.

El diálogo popular, uno de los pilares sobre el que se erige ese partido, es una norma irrenunciable. Así ha hecho política el presidente Uribe a lo largo de su carrera.

Por eso, el uribismo no requiere de grandes estrategas ni asesores externos. Su estilo de hacer proselitismo está probado y ha sido exitoso.

Dado que el montaje del hacker Sepúlveda funcionó en 2014, ahora, a dos meses de la primera vuelta, se ha difundido el cuento de que el presidente Uribe personalmente contrató los servicios de una firma especializada en manipular a la gente a través de las redes sociales. La empresa, que está siendo investigada por las autoridades norteamericanas, se llama Cambridge Analytica.

Cuando se hace una acusación tan delicada, deben ponerse sobre la mesa todas las evidencias. Si alguien tiene o conoce el supuesto contrato celebrado por el presidente Uribe con esa firma, debe exhibirlo cuanto antes. El problema es que eso no sucederá porque el contrato en cuestión simple y llanamente no existe.

Como se lo dijo a LOS IRREVERENTES la directora del Centro Democrático, Nubia Stella Martínez: “faltaba la estrategia semanal. Ahora es Cambridge Analytica. El Centro Democrático es auténtico, sencillo. Nuestra popularidad descansa en la cercanía con la comunidad. La plata de las asesorías la invertimos en 35 foros con las regiones del país”.

Que los enemigos de Uribe no pierdan su tiempo ni se devanen los sesos: la estrategia del líder del Centro Democrático es muy sencilla, pero eficaz: mucho megáfono, nada de cocteles; diálogo directo con la gente y poca, muy poca atención a lo que se diga en los grandes medios capitalinos, la mayoría de ellos atosigados de mermelada.

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 27 de 2018