Las listas cerradas hacen parte de la identidad del CD. No podemos caer en la trampa de competir entre nosotros.

Una democracia sin partidos sólidos, tendrá serias dificultades para satisfacer las necesidades políticas de la ciudadanía.
En tiempos en los que la gente le ha perdido confianza al quehacer político por cuenta de escándalos que sirven de alimento para la apatía, los partidos están en la obligación de redoblar sus esfuerzos para efectos de presentar ante sus militantes y posibles electores, una plataforma programática que responda tanto a las necesidades como a las insatisfacciones de la gente.
Creo firmemente que los ciudadanos son quienes juegan un papel determinante en el sistema político y es a ellos a quienes en primer medida, deben enfocarse los partidos.
El Centro Democrático no es una manifestación coyuntural, ni una aventura de momento. Es el resultado de un ejercicio doctrinario que comenzó a forjarse mucho antes de que el presidente Uribe ocupara la primera magistratura.
A lo largo de los 8 años del gobierno de la seguridad democrática, se consolidó en nuestro país una nueva forma de hacer política, privilegiando el diálogo popular sobre las transacciones políticas selladas a puerta cerrada. Las acciones de gobierno se adelantaron como consecuencia de una relación fluida entre el gobierno y la comunidad, evitando la estructuración de una nociva relación de subordinación.
Aquello se tradujo en un reverdecimiento de la confianza de los ciudadanos en el gobierno, hecho que se reflejó en los elevadísimos índices de aprobación de la gestión gubernamental.
Sobre el pilar diálogo con la gente, sumado a otros de no menor importancia, se edificó el Centro Democrático, colectividad que aún se encuentra en etapa de consolidación.
El año entrante nos someteremos al escrutinio popular. Será la hora definitiva para presentar ante nuestros electores el balance de la gestión y construir con ellos el plan de trabajo que implementaremos durante el cuatrienio que empezará a surtirse a partir del 20 de julio de 2018, día en el que se posesionará el nuevo congreso.
Y en ese punto, surge un debate de honda importancia: el tipo de listas que el uribismo someterá a la voluntad de los electores en los comicios previstos para marzo del año entrante.
Hay quienes insisten en que dichas listas deben ser abiertas, para efectos de incentivar el trabajo político de sus integrantes y estimular la sana competencia al interior del partido.
Otros creemos que las listas cerradas hacen parte de la misma identidad del partido. No podemos caer en la trampa de competir entre nosotros mismos. Al contrario. En las elecciones venideras tenemos que dedicar la integridad de nuestros esfuerzos en la difusión del programa que llevaremos al congreso y al gobierno.
De la mano de quien sea nuestro candidato presidencial, los que aspiremos a continuar en el congreso, deberemos recorrer todas las regiones de Colombia exponiendo nuestra plataforma en talleres ciudadanos, que tanto bien le hacen a la democracia.
Abrir las listas al congreso comportaría una serie de riesgos innecesarios, pero lo que es más grave, atentaría contra la propia naturaleza del Centro Democrático.
Así que mi posición, por el bien del partido, es que por regla general las listas de 2018 sean cerradas.
@MargaritaRepo

Publicado: marzo 18 de 2017