El estado de decadencia en el que el Presidente Duque recibió a Colombia no se veía desde la década de los 90, cuando el narcotráfico –depredador del medio ambiente, destructor de instituciones y corruptor social– dominaba en buena medida el panorama político del país de la mano de carteles de la droga como el de Cali, Medellín y Norte del Valle.

Pero esas organizaciones criminales, ni siquiera en la época de Pablo Escobar, lograron lo que el desgobierno de Santos consiguió: inundar el país de coca. Para los escépticos: al morir Escobar, había menos de 50.000 hectáreas de tierra sembradas con coca. En 2018 vamos en 209.000 según informes de la Office National Drug Control Policy de los Estados Unidos ¡Otro récord de la administración anterior!

En 1994 la Corte Constitucional reglamentó la tenencia y porte de la denominada dosis “mínima”, que según la sentencia C-221 permite que la ciudadanía lleve consigo hasta 20 gramos de marihuana o máximo un gramo de cocaína –entre otras licencias-. A raíz de lo cual, hoy somos una sociedad productora y consumidora en cantidades alarmantes.

Ante esa permisividad nos enfrentábamos a un dilema complejo: ¿cómo diferenciar entre jíbaro, adicto o consumidor recreativo? Además, si la producción y tráfico de estupefacientes es ilegal ¿cómo conseguir la dosis mínima sin violar la Ley? La dosis mínima abrió la puerta a un terreno ambiguo que dificultó el actuar certero de nuestras autoridades. Resultaba imperativo dotar de herramientas contundentes a los uniformados para combatir este flagelo.

Por lo tanto, el Gobierno Nacional actual cumpliendo su promesa de campaña, tomó cartas en el asunto. Respuesta necesaria para unas autoridades, padres de familia y docentes que cada vez –con mayor frecuencia-, encuentra que nuestros niños, niñas y adolescentes usan y abusan de sustancias que son ilícitas y perjudiciales para la salud.

Colombia necesitaba el decreto del Presidente Duque; es necesario garantizar que nuestros jóvenes crezcan en espacios públicos como vías, parques y escenarios deportivos libres de drogas. No hay argumento que valga para justificar la exposición de los niños a sustancias altamente dañinas para salud. Tenemos un deber moral con el país y lo estamos cumpliendo.

@ChriGarces

Publicado: octubre 5 de 2018