Juan Manuel Santos, nuestro flamante presidente, al que como todos sabemos, no le gusta jugar sino con ganadores, así sea con trampa, pero ganadores, sale ahora con el cuento que él le había dicho a su nuevo mejor amigo Hugo Chávez, que además está muerto y no puede contradecirlo, que la Revolución Bolivariana era un fracaso. Eso nos lo cuenta ahora, cuando ya sacó adelante el Acuerdo de Paz con las Farc y cuando siente que a Nicolás Maduro, cada día se le cae más la gobernabilidad y la institucionalidad.

No podemos olvidar que para alcanzar el Acuerdo, las intervenciones de Maduro fueron definitivas. Nadie desconoce que las Farc sienten en Venezuela y en ese gobierno todo el apoyo que necesitan. Además, es Venezuela, el país, que les alcahuetea esconderse allá, les guarda la plata de secuestros, extorsiones y narcotráfico, los trata como héroes y comparte con ellos, lo que llaman ideología revolucionaria, pero que en realidad es el atraco más grande que se puede hacer a un pueblo inocente. En resumen, las Farc y Maduro son tal para cual.

Juan Manuel Santos es el típico traicionero, aquel que usa a los demás mientras le sirven y representen poder y mando. Apenas se sirve de ellos, ya no los necesita más, o como dicen en mi tierra, apenas le saca el dulce a la caña, escupe el bagazo.

Esto es lo que parece le está pasando a Maduro con Santos, le sacaron el dulce. Maduro en medio del desespero en que se encuentra, sale a decir que el mayor apoyo que ha recibido es de Santos, pero olvida que a los traicioneros nada los une con nada ni con nadie, excepto su propio interés y su propia vanidad. Si Maduro, creyó que por siempre iba a tener el apoyo de Santos se equivoca, si pensó que Santos había traicionado a Uribe por un tema ideológico también se equivoca. Los traiciona a todos por el mismo motivo, nada ideológico, nada de principios, nada de ética, nada de amor por Colombia, ni por amor a nadie, solo el afán de lucirse, de creerse superior y de llevarse lo que sea por delante para alcanzar lo que se propone. Como un Premio Nobel, por ejemplo.

Lo que sea, que se propone, tampoco es que importe si sirve o no al país, a un traicionero por  naturaleza, lo único que le interesa es su propio éxito. O lo que él piensa que es éxitoso. Recuerdo cómo insistió para que lo nombraran ministro de Defensa de Álvaro Uribe, lo logró, durante el ministerio logró refundirse en operaciones militares que no tuvieron el resultado esperado, pero salía de primero con las exitosas, así no hubiera estado de acuerdo con ellas, como sucedió en varias ocasiones. Lo importante para él era acercarse a Uribe para luego buscar la Presidencia con el apoyo de Uribe. También lo logró.

El otro día revisando sus discursos como candidato, no podía creer lo que leía. Como Uribe nadie, los resultados del gobierno eran lo nunca antes visto, la seguridad democrática lo mejor que le pudo suceder a Colombia. Hoy dice, después que fue elegido no sólo con las tesís de Uribe, sino con las alabanzas a ese Presidente que salvó a Colombia de la debacle, que éramos un estado fallido en 2010.  Y el pobre Maduro confiando en él. Sin comentarios.

Muy doloroso para Colombia tener un presidente como Santos. Es decir, si él mismo vió, como dice, que la Revolución Bolivariana no era viable, no era el camino correcto, ¿porqué durante siete años les hizo sentir que sí? Les hizo sentir, que Colombia estaba de acuerdo con las políticas, y le permitió con su silencio y su comportamiento, además de literalmente, acabar con el pueblo Venezolano, hacerle un daño a su propio pueblo, a Colombia. Cerraron las fronteras, acabaron el comercio, no pagaron deudas a empresarios Colombianos, sacaron a muchos compatriotas como perros, no como los perros de Santos que van a misa por contratos, por supuesto. Solo por decir algunas cosas. Todo por ganarse un premio Nobel y también lo logró.

No es aceptable bajo ninguna circunstancia que a los ojos de un presidente sucedan cosas tan graves en un país vecino, hermano, como ha sido Venezuela para Colombia y simplemente no se pronuncie con el cuento de la no intervención, cuando le conviene para lograr el Acuerdo de Paz y lo haga ahora como gran descubrimiento, diciendo que él ya se lo había pronosticado a Chávez.

Lo que a su vez olvida Santos es que Maduro es igual de traicionero y enseguida salió a decir que va a sacar todas las grabaciones del Acuerdo de Paz, son años de información de cómo se ha jugado con Colombia, con el proceso de paz. Muy grave. Todo esto muestra la falta de seriedad que hoy existe en el trato entre Colombia y Venezuela.

No podemos olvidar tampoco que a Santos le toca voltearse ideológicamente ahora, para quedar bien con Trump.

P.D. Santos juega con candela, convencido que es el mejor jugador, sin darse cuenta que el que juega con candela  se quema y se está quemando. ¡Chamuscando!

@AliciaArango

Publicado: abril 26 de 2017