NOTA: La presente columna de opinión parece sacada del libro: El Palestino, de Antonio Salas.

A principios de septiembre del 2008, Hugo Chávez anunció al mundo que realizaría un viaje a Teherán, Irán. No era el primer viaje. Ya se habían presentado ocho, con el fin de impulsar la penetración silenciosa de la guardia revolucionaria en toda la región suramericana a través de la figura de los agregados culturales y comerciales.

Irán, consideró que era una oportunidad de oro la que brindaba Chávez. La cercanía geográfica de Venezuela a los Estados Unidos fue el punta de lanza para la silenciosa penetración iraní en todo el continente suramericano, incluyendo a Centro América a través de Nicaragua con el inefable Daniel Ortega.

Los iraníes, cada vez más cerca de los EE.UU.

Los antecedentes de las relaciones diplomáticas entre Irán y América Latina, tienen su punto de partida en la década de los ochenta del siglo XX cuando la alianza tripartita entre Alemania Occidental, España y Argentina dio sus frutos para construir la primera planta nuclear en Busher, Irán.

Para 1987, se firmó el primer contrato entre el INVAP y el CINT a cambio de U$ 5.5 millones.

Para el caso colombiano, se remonta al fallido proceso de paz con las FARC de Tirofijo, junto con su silla vacía, dejando plantado a Andrés Pastrana. Los iraníes buscaban la instalación de un frigorífico en el Caguán, con el fin de exportar carne al país islámico.

Para el 2012, el presidente iraní asistió a la cumbre sobre Desarrollo Sostenible en Río, una cumbre que contó con todos los países de lo que en el siglo pasado se llamó el grupo de los No alineados, con el fin de fijar las políticas en el campo internacional ante organismos multilaterales tales como la ONU, la UNESCO y demás; organismos financiados para su supervivencia casi en su totalidad por los Estados Unidos.

La penetración silenciosa iraní en la región, llegó a tal punto que para el 4 de mayo del 2016 desembarcó en Bogotá una delegación, aprobada por la entonces canciller Holguín, con el fin de establecerse  a largo plazo y de manera permanente bajo el argumento de mejorar las relaciones de intercambio comercial y cultural entre el país islámico y Colombia.

El grupo de avanzada llegó a Bogotá en mayo del 2016 constituido por 10 personas. En lista: 4 mujeres, 6 hombres, dos de ellos residían silenciosamente en Alemania. Uno de ellos, se trataba de un sobrino del entonces agregado cultural iraní en Buenos Aires, cuando se perpetró el tenebroso atentado a la AMNIA.

Los convenios nucleares entre Irán y la región suramericana tuvieron un nuevo oxígeno con la llegada de los Kirchner al poder.

Al comienzo, Néstor, el visco, fue muy parco teniendo en cuenta que estaba reciente el pavoroso atentado perpetrado el 18 de Julio de 1984, en  Buenos Aires a la AMNIA, Asociación Mutual Israelí Argentina, donde asesinaron a 80 personas, más de 600 heridas.

De tal forma que para el 2006, después de doce años de investigación, el fiscal especial a cargo, Alberto Nisman, basado en informes de los servicios de inteligencia argentino, estadounidense e israelí; acusó formalmente al gobierno de Irán, de planificar el atentado y  Hezbollah, del Líbano, de ejecutarlo.

Para el 2013, Nisman sostenía que la comisión de la verdad escondía un acuerdo para intercambiar petróleo por cereales. Nisman, iría más lejos en sus investigaciones a tal punto que encontró evidencias de lavado de dinero, activos, tráfico de armas, drogas y demás.

Todo iba relativamente bien, para los nuevos mejores amigos, como diría Juan Manuel Santos; Irán, Venezuela de Chávez, Argentina de los Kirchner, hasta que un domingo 18 de diciembre Buenos Aires se despertó con una noticia que estremeció a toda la Argentina.

El fiscal Nisman apareció muerto en su apartamento de un balazo en su cabeza. Una muerte de un fiscal, sería una muerte de un fiscal. Pero, este asesinato se trató del fiscal Nisman. El fiscal más relevante del momento.

Algo así, como si en Colombia asesinaran al fiscal que lleva las investigaciones el caso de Odebrecht.

“Se trató de un auto suicidio”, dijo el gobierno de argentino. Quienes conocen el modus operandi no dudan en afirmar que se trató de un grupo especial de la silenciosa guardia revolucionaria iraní.

Según Brascesco: Nisman, tenía todas las carpetas sobre la relación nuclear entre Irán y Argentina con sus oscuros movimientos.

Al tenebroso asesinato de Nisman, se le sumó que a la siguiente semana sería llamada Cristina K por traición a la patria y enriquecimiento ilícito.

Sin embargo, los argentinos la volvieron elegir…

Puntilla: piensa mal y acertarás. Como para que dentro de los agregados culturales iraníes ubicados en Bogotá se encontraran los vínculos para el atentado de la AMNIA en Buenos Aires.

@RaGomezMar

Publicado: enero 14 de 2020