El “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” tiene muchas particularidades que algunas personas pueden pensar que carecen de importancia o que son un gran reconocimiento, sobre todo, a la mujer, y respeto a la comunidad LGTBI.

Pues su significado debería preocuparnos a todos porque detrás hay una ideología y una campaña que empezó en el Siglo XX y ha tenido el impulso de la ONU y de fundaciones muy poderosas.

El documento Farc-Santos menciona siete veces la “identidad de género”, 185 veces a las mujeres y 4 veces a la comunidad LGTBI.

En la segunda mitad del Siglo XX, hubo sectores herederos de las teorías de Malthus quien temía que no habría recursos para alimentar a tanta gente, si la población seguía creciendo al ritmo que iba. Que había que frenar la reproducción humana con métodos anticonceptivos.

El feminismo liberal anglo-americano protestante promovió y sigue promoviendo el papel de la mujer en el contexto político y social. No me opongo a esto. Sino al cuándo. Porque la madre debe estar en el hogar cuando sus hijos son infantes. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. En ella se aprenden los valores que han de acompañar al ser humano durante toda su vida.

Pero hay otro feminismo socialista: el francés y el alemán que acomoda la lucha de clases de Marx a la lucha entre hombres y mujeres. Que dice que la mujer no es propiedad privada, que es oprimida por los hombres. Que, entonces, la mujer debe estar convencida de que es igual al hombre.

Olvidan lo diferentes que son la sicología masculina y femenina. Somos distintas. Eso lo dicen la sicología y la siquiatría serias.

Estos sectores herederos, ya mencionados, buscaron otra solución: promover las relaciones sexuales no reproductivas a través del homosexualismo y el lesbianismo. Eliminar a los adultos mayores que “sólo generan problemas y exigen cuidados que cuestan dinero”. ¿Cómo? Con la eutanasia. Y promover el aborto.

Quienes tenemos más años recordamos los movimientos feministas que buscaban la igualdad de la mujer con el hombre: igual o mejor educación, que salieran a trabajar y se sintieran mal si optaban por quedarse en la casa y cuidar de sus hijos en los momentos fundamentales: de cero a siete u ocho años, cuando se forma la personalidad.

Pero la ideología de género “avanzó” y hubo y hay multinacionales y fundaciones que promueven el sexo como placer solamente. De ahí la promoción de leyes que permiten la interrupción del embarazo.

De esto sabe mucho Cuba en donde la mujer puede abortar en cualquier momento, aunque el bebé ya pueda vivir fuera del vientre materno.

También lo saben las Farc que han vuelto a las niñas objeto de satisfacción sexual y luego les impiden tener al niño que está en su vientre.

No puedo dejar de recordar las cartillas del Ministerio de Educación en donde se habla de tres modelos de familia y también que los niños no nacen hombre o mujer sino que se hacen lo uno o lo otro y hay que respetar que se vistan como quieran.

Me preguntó: ¿Por qué la Iglesia Católica y otras iglesias no han protestado frente a esto?

El ahora San Juan Pablo II se dio cuenta del problema y dijo que el valor fundamental es la vida. ¿Por qué la Iglesia Católica no protesta cuando abiertamente se habla de ella como traba al hedonismo?

¿Por qué nuestra Iglesia no se pronuncia cuando se oye que la ética no es una sino que se adapta a los tiempos?

¿Por qué no ha protestado cuando se fomenta la unión libre, el no al matrimonio y se habla de la maternidad como algo vergonzoso?

¿Qué le pasa a nuestra comunidad que basa el éxito en tener más cosas y rápidamente y no en el ser y su dignidad intrínseca?

¿Dónde está la campaña para evitar que haya sitios de aborto, sitios para deshacerse del bebé defectuoso?

Es bueno saber que las fundaciones dan cuatro y medio millones de dólares, creo que al año, en anticonceptivos y enseñan a los profesores -que no maestros- a distribuirlos.

Que donan máquinas para abortos que destruyen a las criaturas y las usan para producir cosméticos.

En la reunión de El Cairo en 1998 se estableció el aborto como derecho. Acordémonos que el bebé en el vientre materno es un ser distinto a ella, como una orquídea en un árbol. Que está en el vientre mientras se madura para poder nacer.

En 1998 se establecieron los derechos humanos sobre la salud sexual y reproductiva.

En la reunión de Beijing se consideraron negativos el matrimonio, la familia y la maternidad.

Luego, México, Colombia y Argentina definieron la libre orientación sexual.

¿Los medios de comunicación no se han dado cuenta de que los utilizan para promover estas teorías de identidad de género?

A propósito: en ninguna de las 297 páginas del Acuerdo Farc-Santos se menciona la palabra Dios. ¿No es esto indicativo de algo anormal y excluyente?

¿Quiénes nos uniremos para buscar la paz pero sin entregar todo el poder a las Farc, que incluyen las 297 páginas en el bloque de constitucionalidad y lo blindan depositando un ejemplar en la sede de Berna, Suiza, aduciendo que para hacerlo se basan en los Protocolos adicionales a los Acuerdos de Ginebra que se refieren a delitos de lesa humanidad y violatorios del Derecho Internacional Humanitario, DIH, que supuestamente los cobija?

¿Cuándo caeremos en cuenta de que todo lo anterior es parte del blindaje para que sus delitos sean amnistiables e indultables?

 

Nota: Los datos acá incluidos sobre la ONU, las fundaciones y la identidad de género se basan en dos conferencias:

  1. Don Alberto Bárcena Pérez, profesor de la Universidad CEU San Pablo de Madrid España.
  2. La Señora Amparo Medina, ecuatoriana. Ex funcionaria del Fondo de Población de la ONU. Actualmente es presidenta de la Red Pro Vida en Ecuador.

 

@gomezanam