Una verdad a medias siempre será una mentira y en nombre de la verdad se ha cometido las peores infamias en la historia de la humanidad.

Por eso, cuando uno ve la forma en que se tergiversa el acontecer diario en nuestro país, puede entender el engaño con el que se trata de movilizar a las masas en Colombia para desestabilizar la democracia, y crear el caos, se entiende que el actual es un momento político no solo álgido sino a su vez peligroso para los colombianos.

Mucho han incidido algunos medios de comunicación en el tema de la desinformación, sobre todo en materia de las medidas que debe tomar el gobierno para afrontar la realidad política y económica del país. La satanización y tergiversación sistemática de cada decisión tomada por el Gobierno del presidente Iván Duque, obedece sin duda a un plan estratégico de una oposición que todo lo manipula de manera casi perversa para sembrar el descontento en el imaginario colectivo.

Amén a la verdad hay que reconocer que las marchas estudiantiles de los últimos días en el país reflejan cierto descontento de algunos sectores, pero debe entenderse que el país fue recibido hace un año en un total caos y en el que de a poco se ha venido poniendo en orden. Hoy los estudiantes son manipulados por la influencia de sectores populistas cuyo papel principal es encender los ánimos, sin importar que cada protesta termine en vandalismo, arriesgando la integridad de los mismos estudiantes y civiles que quedan inmersos en los desórdenes de unas protestas que degeneran en resultados nefastos, con daños al bien público y privado, socavando de paso la verdad de un Gobierno que le ha apostado a la educación con hechos reales e inversiones históricas.

No en vano, la educación pasó de tener un presupuesto de 38,5 billones en 2018 a 44,1 billones en 2020, y son tangibles los logros en primera infancia, alimentación y transporte escolar. Aunque Fecode y otras organizaciones quieren deslegitimar los esfuerzos, no pueden negar el fortalecimiento a la educación superior con más de 4,5 billones de pesos para fortalecer la formación pública, buscando que los jóvenes tengan trayectorias completas y culminen con éxito sus estudios.

La desinformación es tal que hoy se habla de que ya se presentó una reforma laboral en la que los jóvenes no recibirían un salario digno, queriendo vender al imaginario colectivo que se está legalizando la informalidad, cuando ni tal reforma se ha presentado, y el Gobierno en cabeza de Iván Duque ha sido claro en que cualquier iniciativa sobre el tema será inexorablemente concertada con la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales, este es un espacio donde tienen cabida los trabajadores, sus empleadores y el Gobierno.

La desinformación también pasa por el tema de la salud, ignorando que desde el Gobierno y el Congreso, la bancada del Centro Democrático ha propiciado la construcción de herramientas tan importantes para los colombianos, como el Acuerdo de Punto final, que en solo tres meses de estar caminando, ya ha desembolsado más de un billón de pesos en recursos por concepto de las deudas a hospitales, IPS y EPS en el régimen contributivo. Una muestra es el pago de deudas en el proceso liquidatorio de Caprecom para el cual se han girado $368.537 millones.

Uno de los caballitos de campaña en las pasadas elecciones regionales fue el desempleo; sin duda es uno de los grandes problemas que debe solucionar el Gobierno, que se hace más complejo por la migración venezolana hacia nuestro país, y el déficit presupuestal de 24.2 billones que dejó el anterior gobierno. Pese a esto, en este año solo el sector de la construcción de vivienda ha generado 169.000 nuevos empleos, las proyecciones para diciembre de 2020, en el sector de edificaciones (residenciales y no residenciales), superará el millón de ocupados, ya que los programas de estímulo a la VIS crearán unos 73.000 empleos adicionales, sin contar otros sectores que vienen creciendo como la agricultura, que cuenta con un Catastro Multipropósito que lo va a seguir fortaleciendo.

Resulta por demás injusto, -si no infame- culpar al Estado, y en especial a las Fuerzas Armadas por la muerte de líderes sociales indígenas en el Cauca. Este gobierno ha garantizado la implementación de los acuerdos, con proyectos productivos están caminando a pesar de las dificultades. Es claro que nos duele la muerte de cualquier colombiano, y el Ejército debe retomar el control de estas zonas vedadas; pero hay que ir más allá, y entender que las economías ilegales como la minería y el narcotráfico son la que están creando una guerra sin cuartel en la disputa del control de una zona donde la misma comunidad en su momento quiso deslegitimar la presencia de la Fuerza Pública.

Un titular de prensa tendencioso puede dar al traste con la propia seguridad del país. Es irresponsable y peligroso hacer afirmaciones como: “El Ejército colombiano asesina niños” sin explicar el contexto de los hechos. Hay preguntas que los medios deben hacerse a la hora de emitir juicios como lo han venido haciendo: ¿Qué hacen los menores de edad, uniformados y portando armas en un campamento guerrillero? ¿Los tienen como escudo para burlar la acción del Estado? ¿No se supone que las Farc ya no reclutan niños?

Estos y otros temas, son algo de lo que algunos medios de comunicación amañados no hablan, o lo tergiversan al acomodo de quienes quieren generar sensación de desgobierno. Tal vez en el fondo solo lo hagan a modo de presión hacia un Gobierno que ha sido responsable en el gasto público, lo que les ha hecho perder el norte de la información objetiva, porque a falta de la mermelada a la que estaban acostumbrados en el anterior gobierno, olvidaron su compromiso con la verdad, y terminaron convertidos en simples extorsionistas del micrófono, algo que le está haciendo mucho daño al país y a sus instituciones.

Colombia no puede retroceder en Democracia y el caos no es la salida. Es hora de reconstruir el Estado de Derecho, de ver la verdad con ojos objetivos y hacer verdadero Estado de Opinión para que el país pueda entender su realidad. Por eso la prensa juega un papel fundamental, pero de inmensa responsabilidad en la Democracia. Joseph Pulitzer dijo alguna vez: “El poder para moldear el futuro de una República estará en manos del periodismo de las generaciones futuras”. No más mentiras, no más manipulación.

@JenniferAriasF

Publicado: noviembre 7 de 2019