En la tarde del 9 de abril de 2018, las autoridades colombianas capturaron al jefe de las Farc, Jesús Sántrich en una casa al occidente de Bogotá.

Durante el operativo, fueron hallados 45 equipos de cómputo los cuales contienen buena parte de los archivos secretos de las Farc. 

Las autoridades estadounidenses, concretamente la DEA, el FBI y el ICE recibieron, en el marco de los acuerdos de cooperación judicial vigentes entre Colombia y los Estados Unidos, los computadores de Sántrich. 

Los expertos estadounidenses se tomaron más de un año y medio desencriptando todos los archivos que estaban en poder de ese narcotraficante, por quien la justicia norteamericana ofrece una jugosa recompensa de U$10 millones de dólares a quien logre llevarlo ante la corte del distrito sur de la ciudad de Nueva York, donde le espera un juicio por tráfico de estupefacientes.  

Entre los millones de documentos hallados en los computadores, hay una carta fechada el 3 de diciembre de 2015 que según los investigadores norteamericanos le remitió Álvaro Leyva Durán a Jesús Sántrich.

Como es sabido, Leyva Durán fungió como asesor de las Farc durante los diálogos de La Habana. En muchas de sus intervenciones, su principal objetivo era el de lograr que el eventual acuerdo entre Santos y Timochenko tuviera carácter de tratado internacional, para garantizar su cumplimento, pero sobre todo, para asegurar que los jefes terroristas, incursos en delitos de lesa humanidad, nunca fueran llevados ante la justicia. 

En el correo en cuestión, que está en poder de las agencias federales norteamericanas Leyva Durán le dice a Sántrich: “Estimado… Le hago llegar con este correo, pero por separado, un documento interno de la Fiscalía que Sebastián Machado le remitió a Montealegre a raíz de que este me oyó hablar de los acuerdos especiales (reservado)”.

Sebastián Machado es un abogado egresado de la universidad de Los Andes y ejerció como asesor de Eduardo Montealegre para todos los asuntos relacionados con el proceso de paz, cuando aquel era Fiscal General de la Nación.

Entre los documentos desencriptados, efectivamente se encuentra la copia del memorando que Machado le pasó al fiscal Montealegre bajo el título “El carácter vinculante de los acuerdos de paz” y que es el documento al que hace referencia Leyva Durán. 

Sobre el memorando de la Fiscalía, Leyva le dice a Sántrich: “Yo le pido el favor que lo lean cuidadosamente, y si es necesario repetir su lectura con pies de página y todo, que lo hagan de nuevo con más cuidado aún. Es la base de todo lo que hay que repetir una y otra vez, pero después de que se de (sic) a conocer el texto de los 75 puntos y anexo de la Justicia Especial para la Paz”.

¿Por qué Leyva, que era asesor de las Farc, pagado por el gobierno de Noruega, tenía acceso a documentos “reservados” de la Fiscalía? Pero aún más grave, ¿por qué la Fiscalía de Eduardo Montealegre le entregaba a Leyva -asesor de las Farc- documentos con salidas jurídicas para garantizar la impunidad frente a delitos de lesa humanidad?

En el mismo correo a Sántrich, Leyva dice que “Con el tiempo, pero muy pronto, vamos a pasar la cuenta de todo lo que hemos anticipado: Acuerdos especiales, responsabilidad internacional del Estado, margen nacional de apreciación y referendo-constituyente”.

Para la fecha de esa comunicación, las Farc seguían siendo un grupo armado ilegal que ni siquiera había declarado un cese definitivo al fuego, el cual empezó a regir el 28 de agosto de 2016, 8 meses y medio después del email

El exfiscal Eduardo Montealegre, recientemente emitió una declaración -después de que se confirmara que Leyva había sido interceptado ilegalmente por su fiscalía- en la que asegura que “con Álvaro Leyva trabajé (y trabajo) estrechamente por la paz de Colombia… impulsé muchas de sus brillantes ideas, como la de los acuerdos especiales, que implicaban darle fuerza normativa -constitucional- a lo firmado en Cuba; cuando en el gobierno Santos, prestaban poca atención a algunas ideas de Leyva, yo las defendí públicamente, a tal punto de instaurar una demanda ante la Corte Constitucional -basada en sus argumentos- para que se blindaran los acuerdos, y se consideraran un tratado internacional…”.

Lo que se concluye del email de 2015 de Leyva a Sántrich, es que el de la idea de convertir esos acuerdos en tratados internacionales no fue él -Leyva- sino la Fiscalía de Eduardo Montealegre, lo que permite abrir un debate necesario: ¿Puede un Fiscal General servir como asesor jurídico de un grupo terrorista? El memorando que la Fiscalía le entregó a Leyva fue elaborado un año antes de que se firmara el acuerdo entre Santos y las Farc. 

Antes del cierre de la comunicación, Leyva comentó que había sostenido una charla con Óscar Iván Zuluaga. 

Para efectos de verificar todos los elementos contenidos en el explosivo documento, LOS IRREVERENTES contactaron a Zuluaga quien confirmó que para esa época él efectivamente, en su condición de director del Centro Democrático, sí se reunió con Leyva, encuentros que fueron de conocimiento público y que gozaron del respaldo del expresidente Uribe. En dichas reuniones, los directivos del uribismo, expresaban sus desacuerdos frente a lo que se estaba negociando en Cuba. 

Una cosa es que Eduardo Montealegre Lynett haya sido un fiscal comprometido con un proceso de paz en el que participaron bastantes sectores de la sociedad colombiana, pero otra muy distinta es que desde la Fiscalía General de la Nación se prepararan libretos para que las Farc “aprendieran de memoria” los argumentos para asegurar la impunidad. Conocido este primer correo del computador de Sántrich, que deja muy mal parado a Eduardo Montealegre, habrá que preguntarse si él era el Fiscal de la paz, o el Fiscal de las Farc.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 13 de 2020