El centro de toda esta cascada de acuerdos públicos y secretos, espectáculos, premios Nobel, abrazos y besos oficialistas, declaraciones y reuniones desde hace cinco años es la entrega  de las armas. La recuperación de los niños y los secuestrados y el reconocimiento de las 75 mil víctimas de las Farc, son asuntos evadidos y olvidados. Son temas “chuliados” por las partes, en especial por su Excelencia Mamerto de la Calle que cambió de uniforme, hoy precandidato a la Presidencia por el partido santista.

Presuntamente la delegación de la ONU recibió el 30% de las armas de las Farc en un solo sitio, Caño Indio en Tibù, Norte de Santander. Rodrigo Londoño, alias Timochenko, comandante supremo de esta guerrilla señalaba en este acto  que las Farc habían acordado con el gobierno a fecha del 20 de junio como definitiva para completar el desarme individual.

En las zonas de desarme de las Farc, hay cerca de 7 mil guerrilleros y según el comandante alias Carlos Antonio Lozada, las armas que se entregarán dizque serán cerca de ese número, algo así como un arma por cada miembro de la organización. Si es así, no hay disculpa alguna para no haber cumplido con el cronograma, pues los combatientes están concentrados o acuartelados en las instalaciones de las zonas especiales o veredales.

Es claro lo que dijo Timochenko que el desarme es individual y lo corrobora Lozada. Y que será en tres tandas o episodios. Según Londoño, alias Timo, la dejación de los fierros se está haciendo sin llanto ni tristeza. Así son de duros los farianos que entregan el instrumento, prolongación de sus manos, sin el debido relato de sus hazañas. Donde se evidencia una gran incertidumbre, un hoyo negro o un gran engaño porque cuando las Farc se presentaron en el Caguán con unos destacamentos bien pertrechados, era 20 mil “guerrillos”. Por lo tanto faltan 13 mil armas por lo menos. Momentos esos con Tirofijo optimista proclamando que llegarían a Bogotá triunfalistas. ¿Dónde están esas armas? ¿Acaso sigue el desarme, no individual sino entregando las caletas? Si no es así, confiesen que las  vendieron o que las perdieron en combate, asunto de poco creer. El inventario de armas largas y cortas ¿está por inventar? Y el otro inventario es el de los explosivos para volar los cuarteles de la Fuerza Pública con los cuales fabricaban los tatucos y algún tipo de bomba quiebrapatas. ¿Dónde están esos 13 mil fierros revolucionarios?

En todo caso estas armas que faltan tienen que aparecer, sopena de crear una mayor desconfianza en la paz santista. Y no podemos olvidar. Los vimos en la tv muchas veces. Los guerrilleros, cada uno, portaban fusil, pistola, machete, granadas y cuchillo de monte, algunos cargaban ametralladoras  .50 y por mucho tiempo se especulaba sobre armas antitanques y misiles  antiaéreos. La misión de la ONU no se puede dar por satisfecha con viejos fusiles AK47 y unas escopetas. Pero ante todo ¿dónde están las otras 13 mil armas?

Publicado: junio 13 de 2017