Daniel Lacalle es una celebridad en España e Inglaterra. Su libro Viaje a la libertad económica lleva ocho ediciones y está traducido a todos los idiomas importantes. Además de ser un científico y saber escribir, no se queda corto para hablar. Ese es uno de los secretos de su popularidad en España. Con el surgimiento de los líderes de Podemos, parlanchines y mediáticos, cuya vía a la fama fue la televisión, los medios encontraron en Lacalle quién les hiciera frente a ellos y a su andanada marxista. Lacalle fue protagonista de polémicas que vieron y oyeron millones de personas. La claridad de sus ideas y la forma sencilla de explicarlas, así como su determinación para defender el pensamiento liberal, han hecho a Lacalle uno de sus íconos universales.

L I. Usted dice que en Colombia no hubo un proceso de paz, ¿a qué se refiere con esta afirmación?

D L. No entiendo que se utilice la palabra, el término “proceso de paz”, porque un proceso de paz es un proceso en el cual el agresor se rinde, pide perdón y asume las consecuencias. Esto es una negociación entre una organización terrorista y el Estado, que no es el resultado -yo por lo menos no lo he visto-, de una rendición y de una contrición en cuanto al impacto social devastador que ha generado esa agresión armada.

No es aceptable la utilización de conceptos como “conflicto armado”. ¿Cómo que conflicto armado? Hay unos que matan y hay unos que mueren, eso no es un conflicto. No es aceptable hablar de paz cuando no hay una guerra, cuando lo que hay es una agresión por parte de unas organizaciones terroristas a la sociedad civil. Por eso tenemos que utilizar otros términos. Los españoles hemos vivido la lacra del terrorismo igual y no podemos, no se puede aceptar paz sin rendición.

L I. ¿Los colombianos deben pagar con reformas tributarias lo que hicieron las Farc?

D L. Eso es poner escollos al propio crecimiento. ¿Cómo se le explica a un ciudadano que ha sufrido la lacra del terrorismo, que ha sufrido secuestro de familiares, asesinatos, que va a tener que sufrir más en su bolsillo, en su trabajo, en su capacidad de ahorrar para compensar a los que han perpetrado ese crimen? ¿Cómo se puede explicar eso? ¿Cómo se puede explicar que tiene que haber un aumento de impuestos a todos los ciudadanos y a las empresas para financiar el apaciguamiento, -porque no es la rendición- de los agresores? Eso no tiene ninguna lógica.

Me parece que se da una señal peligrosísima de que habrá un beneficio económico por atacar a las instituciones y atacar al Estado y atacar a la convivencia democrática. Conviertes al Estado en un rehén. Es ilógico pagar para que no se ataque al estado y a la sociedad.

L I. ¿Cuál será el reto del nuevo Gobierno teniendo en cuenta que hay nuevas cargas impositivas, con problemas de orden público y una guerrilla llena de privilegios?

D L. Primero hay que valorar el pasado. Colombia estaba al borde de ser considerado Estado Fallido, por no decir que lo era. Fue un país que multiplicó su renta per cápita; lo hizo además sin acudir a inflación monetaria, sin acudir a soluciones mágicas; lo hizo trayendo inversión y mejorando su posición, con respeto por la ley y desde la fortaleza del Estado, con respecto a los agresores del Estado. Es muy riesgoso cambiar el rumbo hacia las políticas incorrectas.

Colombia y el socialismo fracasado

L I. ¿Por qué fracasa el socialismo?

D L. El socialismo fracasa porque va contra la lógica económica y contra la naturaleza humana.  Parte de unas premisas que son incorrectas e imposibles y, por lo tanto, tiene que utilizar la violencia para imponerlas, para imponer su modelo.

El capitalismo es un modelo que se adapta al entorno. Aprende de sus errores y busca la forma de generar mayor progreso aprendiendo de sus errores y adaptándose. El socialismo al ser dogmático y al negar la naturaleza del ser humano y negar las leyes básicas de la economía, de la productividad, del crecimiento económico, de la creación de riqueza, está condenado al fracaso. Cuando se niega la realidad se está condenado al fracaso. El socialismo niega la realidad de la naturaleza humana y de las reglas básicas de la economía.

La anécdota del profesor que les muestra a los alumnos lo que es el socialismo, dando un aprobado a todos los que no se esfuerzan y, por lo tanto, los que sí se esfuerzan van esforzándose menos y al final todos terminan aprendiendo menos y suspendiendo.

El igualitarismo en sí mismo es destructor. Al buscar la igualdad a toda costa, no como una consecuencia del progreso económico sino como un objetivo en sí mismo, hace que no haya más progreso sino que los ricos sean menos ricos sin importar que los pobres sean más pobres. El igualitarismo no está buscando el progreso, lo que está buscando simplemente es la inexistencia de la meritocracia. La anécdota del profesor lo que muestra a los alumnos  es que algo que parece muy atractivo en principio,  que con poco esfuerzo te van a aprobar, lo que termina siendo es un gran fracaso para todos.

L I. El estado colombiano por un lado aumenta la carga impositiva y por el otro brinda asistencialismo –más a los ilegales-. ¿Es esa una política sostenible?

D L. Colombia es un país que ha llevado a cabo una revolución en cuanto a su mejora y con respecto a sus propios estándares y los de los países pares. Pero en los últimos años se ha visto una erosión de su libertad económica y de la capacidad de las capas medianas de progresar. Ha habido una gran carga impositiva y todo el impacto ha venido sobre las pequeñas y medianas empresas; ha venido sobre las clases medianas y sobre los trabajadores.

Fíjate qué curioso que el socialismo siempre empieza diciendo que lo que va a hacer es aumentar el impuesto a los ricos y a las grandes empresas. Es el mantra de toda la vida. Claro, matemáticamente eso no suma, porque no puedes recaudar millones y millones adicionales que vas a gastar de un porcentaje tan pequeño de la población.

Por lo tanto, lo que se hace es bajar constantemente el listón de lo que es clases altas y se baja a los niveles de lo que ha ocurrido en Colombia, en el que un trabajador medio resulta que tiene una presión fiscal muy superior a la media de los demás países. Entonces, claramente, no solamente no estás consiguiendo una mejora económica sino que además le estás poniendo escollos a las clases más desfavorecidas para mejorar en la escalera.

L I. En Colombia algunos candidatos a la Presidencia hacen campaña con el tema del socialismo nórdico, ¿eso es una falacia?

D L. Los países nórdicos son países donde la educación pública es con cheque escolar y, por lo tanto, se incentiva la educación privada y la libertad educativa, no se institucionaliza desde el Estado; en los países nórdicos los

funcionarios no son de por vida y, por lo tanto, se pueden despedir; en los países nórdicos se ha privatizado las partes de la estructura estatal que eran ineficientes: correos, telecomunicaciones, energía; en los países nórdicos  se respeta al máximo la propiedad privada, la seguridad jurídica y la ley; los países nórdicos son países donde hay estado fuerte, porque hay libertad económica, porque hay  respeto a la propiedad privada y respeto a la iniciativa individual. Eso es lo que distingue a los países nórdicos.

A cualquiera que hable de los estados nórdicos como ejemplo de socialismo, le recomendaría un libro que se llama Scandinavian unexceptionalism del IEA, que muestra la falacia de la idea de que los países nórdicos han implementado políticas socialistas. Han bajado impuestos al darse cuenta de los errores del estatismo; han reducido el gasto público, han hecho privatizaciones y han aumentado su nivel de libertad económica.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 24 de 2017