Ha revivido el debate en relación con las cuestionadas e innecesarias 16 curules en la Cámara de Representantes que deben ser supuestamente ocupadas por las víctimas.

Dichos escaños fueron una imposición de la banda terrorista de las Farc con ocasión de los diálogos en La Habana durante el gobierno de Juan Manuel Santos.

En su momento, el Congreso negó la creación de esos espacios pues no había claridad respecto de las características y condiciones de quienes los iban a ocupar, pero, como se ha vuelto costumbre en Colombia, la corte constitucional extralimitó sus funciones ordenándole al legislativo su instauración.

Es, desde todo punto de vista, inoportuno aumentar el número de congresistas en momentos en los que buena parte de la opinión pública, en aras de la austeridad, reclama una reducción significativa del parlamento. Colombia tiene un número muy abultado de legisladores. 108 senadores y 171 representantes a la Cámara.

Desde hace mucho se ha planteado la opción de eliminar un porcentaje cercano al 30% del total de curules, estableciendo un modelo unicameral elegido por circunscripciones o distritos electorales.

Bastante malestar causó el establecimiento de las malhadadas 10 curules que Santos le regaló -durante 12 años consecutivos- a la banda terrorista para las Farc, para que ahora se abra un boquete por el que personas afines a ese grupo delincuencial ocupe 16 escaños adicionales.

Si el congreso y el gobierno están en disposición de “acatar” el mandato prevaricador de la corte constitucional, debe quedar claro que dichos espacios serán ocupados por verdaderas víctimas de las Farc. Como lo dijo el presidente Duque: “Lo más importante que yo veo aquí es que como país realmente garanticemos que esas curules sean para las víctimas, para las personas que por tantos años fueron laceradas por el terrorismo, garantizar eso, es fundamental”.

Lo cierto es que, al margen de la clara posición del primer mandatario de Colombia, el congreso debe estar a la altura de las circunstancias, entendiendo el sentir de millones de ciudadanos que se oponen radicalmente a la creación de dichas curules. Dentro de poco más de 7 meses tendrán lugar las elecciones en las que se elegirá al nuevo legislativo. Muchos senadores y representantes buscarán su reelección y mal harían al tomar una decisión que va en abierta contradicción con la voluntad de los electores.

Sobran esas curules. No son necesarias. Su aprobación es dañina, como lo son las que hoy ocupan 10 terroristas de las Farc.

La democracia plena es aquella en la que todos los ciudadanos tienen las mismas condiciones para su representación. Colombia fue asediada durante largas décadas por el terrorismo, hecho incontrastable que obliga a concluir que todos los ciudadanos, de diferentes maneras, son víctimas de la violencia.

El congreso está a tiempo para impedir que 16 personas afines al terrorismo, a los victimarios, lleguen gratuitamente al capitolio nacional.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 4 de 2021