En Colombia y en el mundo se atraviesa por un momento de desprestigio institucional de los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, sumado a la falta de credibilidad ante la opinión pública de los partidos políticos quienes están llevando al traste a las débiles democracias occidentales.

Sin mencionar a los medios de comunicación, la gran prensa, arrodillada al régimen como se apreció en las pasadas elecciones para la presidencia de los EE.UU donde Donald Trump fustigó a los medios de comunicación por su forma parcializada de informar cuestionando a los presentadores, especialmente en el  segundo debate donde se filtraron las preguntas de parte de una periodista de CNN a la campaña de Clinton.

A su vez, en la Colombia de JMS, la gran prensa sufre por su credibilidad, por la manera sesgada al momento de conducir la información.

La última licitación para los canales privados del Canal Uno es una muestra del cómo una información parcializada produce sus dátiles. Bajo el gobierno de JMS se inventaron las licitaciones de uno y para uno. Primero fue ISAGEN, luego el Canal Uno donde un solo consorcio se quedó con el pastel. Fuenteovejuna, todos a una. Si esa anomalía se presentara bajo un gobierno de AUV, qué no andarían diciendo.

La pérdida de credibilidad de la opinión pública frente al establecimiento también se ve en los Partido Políticos.

En la anterior de columna de opinión comentaba que si el Partido Conservador sabía leer el momento presente se convertiría en una alternativa de poder interesante para las elecciones del 2018. Sin embargo, sucedió todo lo contrario.

Resulta no más que sorprendente que siendo el Partido Conservador el garante de la libertad y el orden se presentara semejante espectáculo tan bochornoso durante su convención donde ninguno de los invitados especiales logró presentar sus propuestas.

Sorprende ver cómo el Partido Conservador cae a niveles de desprestigio tan bajos ante sus bases tradicionales quienes ven con  dolor y angustia su entrega. Un partido secuestrado por el régimen de JMS gracias a su mermelada, como se leía en una de las vallas puestas en la entrada del recinto de Corferias.

Cuando la dirigencia pierde la vergüenza, el pueblo pierde el respeto. Eso, fue lo que le sucedió a la Dra. Marta Lucía Ramírez. De paso, aprovecho para enviar un mensaje de solidaridad a la Dra. MLR quien merece todo mi respeto y admiración. Cómo sería el desorden que ni siquiera Alvaro Leyva pudo hablar.

Como también habría que analizar si se sometió adecuadamente la lectura del orden del día para que el auditorio lo aprobara. Eso sí, estuvieron prestos para aprobar las proporciones que fueran en contra de sus intereses.

Con una dirigencia espurea que se salió de los principios doctrinarios que representan al  matrimonio azul para vender su alma al mejor postor.

Lo anterior, corresponde a la radiografía de un Partido Conservador venido a menos. Un partido que siempre promulgó por el respeto y la tolerancia a las ideas ajenas decidió que la manera de imponer su criterio es por medio de los pitos, de la bulla, de la altanería. Deplorable.

Con unos parlamentarios afines al gobierno de turno, ajenos al sentimiento raso que reclama una independencia política y doctrinaria frente a todos los eventos que están sucediendo.

Por esa razón mercantilista y denigrante, el Partido Conservador envilecido inclina hoy la cerviz poniendo la rodilla en tierra en forma servil y humillante rindiéndoles honores a los nuevos héroes de la Patria, a los nuevos tiranos de la República representados en el siniestro binomio Santos-Farc.

Es un partido con fondo pero sin forma. Es un colectivo ya castrado de cualquier tipo de planteamiento doctrinario, acomodado a lo que le impongan los que regenta el poder. El régimen.

Una colectividad azul que en episodios cruciales del pasado salvó a la República de su perdición hoy contribuye a su destrucción por unos viles denarios. ¿Esa lectura ajena a las realidades pasará una cuenta de cobro en las elecciones del 2018? Amanecerá y veremos.

Gracias a la convención conservadora quedé curado de los espantos  azules. Decía Alvaro Gómez Hurtado que la política comienza el día en que te derrotan. Ya veremos las acciones a seguir.

Por lo pronto, creo que a estas alturas hacer algo por una colectividad carente de ideas, de doctrina, carece de validez.

Puntilla: Recordar a Robledo Ortiz: ¡Cuánta miseria estamos observando! Siquiera se murieron los abuelos para no verla.

@RaGomezMar