Cubanos, ¡go home! Devuélvanse a su isla comunista, llévense su maldita revolución de Colombia. No son bien recibidos en nuestra patria, porque su presencia amenaza nuestro futuro.

1000 militares cubanos en nuestro territorio representan el modelo castro-chavista en nuestro país. Es la invasión de una dictadura que liquida la economía, sepulta las libertades y fusila le pensamiento independiente y autónomo. Váyanse, “instructores” cubanos, fuera de nuestras zonas rurales. Su ideología asesina la paz, estimula los odios y aviva las animadversiones entre las clases sociales.

Cubanos, go home! No nos interesa su hambre ni su estolidez política; no estamos de acuerdo con su narcoterrorismo de Estado, ni con sus falacias. Ustedes deben responder por sus delitos ante el mundo algún día, porque tanta maldad no puede pasar de agache para siempre.

Sepan que en nuestra tierra no necesitamos la “asesoría” ni las recomendaciones de los patrones de nuestros enemigos. ¡Lárguense de Colombia! Su solidaridad con los regímenes abyectos que han liquidado los sueños de venezolanos, nicaragüenses, bolivianos, brasileños, ecuatorianos y tantos otros países que han visto ensuciadas sus almas con la porquería que destila su “pensamiento revolucionario”, la despreciamos y despreciaremos per secula seculorum.

No queremos oír nada de Fidel Castro ni del Che Guevara, Camilo Cienfuegos y tantos otros enfermos mentales, que con sus manos llenas de sangre, arrasaron con la vida de cientos de miles desde 1959.

Por el bien de la paz, regresen a La Habana, con las maletas cargadas de sus propias miserias. Es un abuso pretender compartir con el resto del continente los fracasos que como sociedad han permitido durante los últimos 58 años. Se pueden meter por donde mejor les quepa sus “ideas”, la famosa trova, esa música marxista que han escupido sus jóvenes cantantes alienados, contaminando con sus letras los corazones de millones de muchachos en nuestro continente.

Cubanos, go home! No queremos saber nada de ustedes. No tenemos nada que aprender de sus médicos esclavos, ni de sus deportistas reprimidos, ni de sus profesionales minimizados y moralmente ultrajados. No queremos sus torturas para imponer estupideces e irracionales paradigmas, enterrados por sus paupérrimos resultados.

En la Colombia de Nuestra Señora de Chiquinquirá, el Divino Niños Jesús, el Señor de los Milagros de Buga y tantas otras advocaciones del Cielo, que la inmensa mayoría de hombres y mujeres nacidos en campos y ciudades, levantados a punta de esfuerzo y fe, aman desde siempre, no hay espacio para la magia negra, santería y satanismo que ustedes traen en sus alforjas. Porque esos ritos oscuros atentan contra el Plan de Dios, estrangulan el porvenir e impulsan las fuerzas que envilecen la vida y llenan de confusión y angustia a nuestras familias, robándoles la esperanza a nuestros hijos.

Cubanos, ¡go home! No queremos su imperialismo fanático. Tomen el camino de vuelta a su desastre, a su gran mentira, a su isla llena de prostitutas, pobreza, sida, desespero, locura y desengaño. Tienen un gran trabajo por delante. Deben limpiar su presente, recuperar los valores que alguna vez compartieron como pueblo y asumir el fracaso de su “revolución”, agachando la cabeza, comprendiendo que el peso de la historia terminará aplastando la “gesta” de sus peores asesinos.

Nos unimos al dolor de las innumerables víctimas del comunismo en el mundo, levantando nuestra voz, elevando nuestras oraciones y compartiendo esta protesta cívica con valor y determinación. Sabemos que estamos en medio de una gran batalla: ¡la vamos a ganar! Porque, como bien lo han dicho tantos sabios a lo largo de los siglos, “el mal nunca podrá pasar por encima del bien.”

Con todo respeto: Pueden llevarse en su viaje de regreso a Juan Manuel Santos, Enrique Santos Calderón, Humberto de la Calle, Piedad Córdoba, Gustavo Petro, León Valencia, Timochenko y a todos los simpatizantes de las Farc; a Iván Cepeda, sus aliados y amigos; y por supuesto, a los abogados formados por el narco-comunismo, viles leguleyos que impulsan las patrañas jurídicas inspiradas en su ideología. Eso, por ahora…

¡Abajo el imperialismo cubano! ¡Abajo el narcoterrorismo comunista de Estado! ¡Abajo, abajo, abajo!

@tamayocollins

Publicado: noviembre 7 de 2017