Con Cuba no hay que observar la tradicional hipocresía diplomática. El régimen que tiraniza a ese país, no es amigo de Colombia. Está en las antípodas de nuestros intereses nacionales. 

Cuba es un antro en el que los peores terroristas han encontrado refugio. Y no es algo de ahora. Desde siempre, la isla sometida a la satrapía castrista ha servido de guarida de aquellos que han atentado contra nuestra democracia. 

Fabio Vásquez Castaño fue el fundador de la banda terrorista ELN. Se trataba de un psicópata que los propios miembros de su grupo repudiaron. Llevado por la paranoia, Vásquez Castaño ordenaba el fusilamiento de todo aquel que él creía era un espía de la CIA. 

En 1973 sus compinches lo sometieron a un “juicio revolucionario” y ordenaron su destitución del comando del ELN. Así mismo, fue condenado al destierro. Cuba, por supuesto, emocionada abrió sus puertas para que ese genocida se estableciera en su territorio.

Se convirtió en profesor de colegio (¡!) y se especula que a finales del año pasado murió de sida. 

El maridaje de la Cuba castrista con el terrorismo colombiano está ampliamente evidenciado. Ese país ha servido de hospital y resguardo de los peores asesinos y criminales. Este año, se conmemoró el aniversario 40 de la brutal toma de la embajada de la República Dominicana en Colombia, por un comando terrorista de la banda narcotraficante M-19. 

Durante casi dos meses, un nutrido grupo de embajadores, encabezados por el Nuncio Apostólico y el embajador de los Estados Unidos estuvo en manos de los secuestradores. Al final, el asunto se resolvió enviando a los raptores a Cuba, país que recibió a los facinerosos como si de héroes se tratara. 

Cuba se presenta como “país amigo de Colombia”, cuando en realidad es amigo de los enemigos de Colombia. Lastimosamente, eso no ha sido tenido en cuenta por quienes trazan la política exterior de nuestro país.

¿Por qué tanta reverencia de Colombia con Cuba? Ese es un Estado fallido, dictatorial y criminal. Además de su conyugio con el terrorismo criollo, ha servido de plataforma para el tráfico de estupefacientes. 

No puede sostenerse una relación diplomática con un país que durante décadas ha prestado su concurso para la destrucción de nuestra democracia. 

Ahora, encubre a los cabecillas del ELN que están planificando y ordenando acciones terroristas. Mañana seguirá haciéndolo con criminales de cualquier pelambre. 

Si de honestidad se trata, Colombia debe revisar integralmente su posición frente a ese país y proceder con dignidad, rompiendo esa falsa relación diplomática y procediendo con la contundencia correspondiente. ¿Por qué pudo haber ruptura con la dictadura de Maduro y no se puede hacer lo mismo con la cubana? ¿Acaso una es menos criminal que la otra? Ese doble racero es insoportable e imposible de digerir. 

@IrreverentesCol

Publicado: junio 9 de 2020