La experiencia de la consulta interna del Centro Democrático, en 2013, dejó heridas que parecen no sanar, aún se sienten.

Se siente por estos días una calma chicha en la política colombiana. Se acercan las elecciones parlamentarias y presidenciales y pareciera que falta mucho por decidir. Los partidos no han tomado decisiones respecto al candidato que los representará, excepto Cambio Radical.

En el caso del Centro Democrático, todavía hay tema por recorrer antes de decidir quién será el elegido(a) del partido. Tienen esta tarea, según lo ha manifestado el expresidente Álvaro Uribe, los mismos precandidatos. Deberán, en primera instancia, escoger por consenso el mecanismo de elección y si se llegara a lograr, escoger entre ellos mismos el candidato. Sobre el tema, hay mucho ruido.

Esa decisión se debe centrar en lo que más le convenga al partido. La democracia exige medirse y medirse con los votantes. Medirse uno mismo con uno mismo, lleva al partido a ser incluyente y más en el caso del Centro Democrático que no tiene hoy más de 18000 afiliados, porque se cambió el carné por parte del Consejo Nacional Electoral y hubo que repetir todo un proceso que iba ya en más de setecientos mil afiliados.

Algunos dicen que si se hace una consulta abierta, personas ajenas al partido votarán por el peor. No es cierto.  El expresidente Álvaro Uribe ha dicho en todos los espacios públicos y de medios que los cinco precandidatos son de excelencia. Si es así, cuál es el miedo que quede uno u otro, si al final debemos estar apoyando todos al ganador.

Por otro lado, la consulta interna, genera desconfianza en aquellos que no han carnetizado seguidores, de forma rápida y urgente como consecuencia de la anulación de los viejos carnés. La tarea de los precandidatos hoy, es exponer a todos los colombianos sus propuestas. En un país, donde claramente hay más uribismo que Centro Democrático, una consulta cerrada le quita muchas posibilidades a la mayoría de los precandidatos.

La tarea es sumar, es convencer a la mayoría de los Colombianos, que el partido que tiene que gobernar para recuperar el rumbo es el Centro Democrático. De hecho, las encuestas de varias firmas muestran que los colombianos quieren como presidente 2018 “al que diga Uribe”. Esta es otra razón para hacer una consulta abierta, que muestre que este es el partido más importante en ideología, propuestas y votación del país.

Si el caso es que la escogencia del candidato es por encuestas, lo que se me hace difícil, deberían ser varias las encuestadoras contratadas por el Centro Democrático, que hagan una misma pregunta. Para más transparencia, debía ser realizada durante varios meses, hacer un tracking semanal, para generar tranquilidad en el partido y evitar fisuras.

La experiencia de la consulta interna en el 2013, dejó heridas que parecen no sanar, aún se sienten. ¿Para qué entonces, volver a someter al partido a un proceso en el que la mayoría desconfía, excepto los que la organizan y como dicen en mi tierra, llevan la batuta?

Ojalá se trabaje como siempre nos lo ha dicho el expresidente Álvaro Uribe, en fórmulas que satisfagan a la mayoría de los electores y dejen cómodos a los militantes del partido, para así ganar la presidencia de Colombia.

Después de la escogencia del candidato del partido, viene el mecanismo para escoger el de la coalición. Según palabras del expresidente Andrés Pastrana, en una reunión la semana pasada, confía que se haga de manera que sea un gana-gana. Está abierto a muchas alternativas, que puedan llevar a esta coalición a la victoria.

Es el país el que está en juego, nuestros hijos, nietos y más de veinte millones de Colombianos que han sentido un retroceso que los ha dejado aún más pobres.

P.D. El 2018 es el año, no existe ningún otro. Los cinco precandidatos son de excelencia, dejemos que los colombianos escojan quién quieren que los gobierne.

@AliciaArango

Publicado: agosto 16 de 2017