El procurador Carrillo tiene en sus manos impedir que el asesinato de Fernando Cepeda, ordenado por Silvia Gette, quede impune.

No existe duda ninguna de que la excabaretera Silvia Gette mandó a asesinar al ganadero Fernando Cepeda, esposo de su hijastra María Paulina Ceballos.

No viene al caso recordar detalles del proceso, ni traer a colación el abultado número de pruebas que confirman que la viuda del fundador y exrector de la universidad autónoma del caribe, Mario Ceballos, le pagó a unos paramilitares para que ultimaran a tiros a Cepeda.

Hace algunos días, trascendió la noticia de que el proceso que se adelantaba contra la señora Gette había sido precluído por la fiscal 10 de la unidad de Derechos Humanos.

En la investigación por este asesinato, ocurrió algo propio de una historia macondiana. De un momento a otro, la viuda de Fernando Cepeda, María Paulina Ceballos, quien participaba en el proceso en condición de víctima, resultó investigada por participar en el crimen.

Parecía entonces que Gette y Ceballos se habían concertado para matar al ganadero. La tesis era descabellada y respondió a un astuto plan trazado por la defensa de la señora Gette que buscó, al precio que fuera, enredar el proceso para sacar adelante a su clienta.

Para ese propósito, los abogados de Silvia Gette contaron con el respaldo de la investigadora del CTI de la fiscalía, Marta Pinillos quien actualmente está siendo investigada por haber ayudado a cambiar las versiones de dos testigos clave del proceso: alias Cochebala y alias Saya.

Este es el resumen de la tramoya que montaron los apoderados de Gette: la idea era la de confundir a la justicia, silenciando a María Paulina Ceballos quien como víctima no daría su brazo a torcer buscando que se castigara ejemplarmente a la determinadora del homicidio de su esposo.

Al tener a María Paulina investigada por ser parte del complot criminal, ella cesaría en su empeño y, de alguna manera, quedaría al mismo nivel de Silvia Gette.

Y lo lograron. Una vez la fiscalía vinculó a la viuda de Ceballos, ella pasó de acusadora a “acusada”, razón por la que detuvo cualquier gestión en contra de Silvia Gette. Lo que es peor: de la noche a la mañana se alió con su victimaria para buscar, mancomunadamente, una solución a su situación frente a la justicia.

La jugada de Gette resultó magistral. Apartó a María paulina Ceballos del camino y, además, la convirtió en su compañera de Lucha

Al final, lograron lo que buscaban: que la fiscalía precluyera ambas investigaciones, como en efecto sucedió en días pasados.

Desde hace más de un año se sabía que aquello iba a suceder. Era cuestión de tiempo. En noviembre de 2015, en la finca de María Paulina Ceballos en Sabanalarga, Atlántico, tuvo lugar una reunión muy particular. A ella asistieron, además de la dueña de la hacienda, el futbolista Orlando Nieves –novio de Silvia Gette-, el exfuncionario de DAS, Germán Jaramillo y un mafioso de nombre Carlos Rodríguez Gómez.

El propósito del encuentro: cuadrar todos los detalles para lograr que la fiscalía general de la nación despachara, al mismo tiempo, preclusión a favor de Silvia Gette y de María Paulina Ceballos. En la cumbre, así mismo, se acordó que María Paulina Ceballos, quien seguía siendo parte del proceso contra Gette en condición de víctima, no apelaría dicha preclusión.

Todo sucedió de acuerdo a lo proyectado por ambas partes. No se hizo justicia porque, tal y como quedaron las cosas, el homicidio del ganadero Fernando Cepeda quedó impune. Seguramente, doña Silvia Gette, que tiene buenos amigos en la justicia, demandará a la nación por daños y perjuicios y el Estado termine pagándole una multimillonaria indemnización.

La fiscal del caso, la doctora Ana María Reyes –sobrina del exministro de Justicia y cerebro de la justicia especial de paz, Yesid Reyes-, tendrá que explicarle al país los giros de ese proceso y porqué, su despacho terminó haciendo lo que desde hace 15 meses las implicadas en este caso acordaron subrepticiamente, en un encuentro del que existen grabaciones.

La decisión de la fiscal Reyes aún no está en firme. Todavía hay plazo para que alguna de las partes apele la preclusión a favor de Silvia Gette. Como está acordado que María Paulina Ceballos no lo va a hacer, la responsabilidad de que el asesinato no quede impune la tiene la procuraduría general de la nación. ¿El doctor Fernando Carrillo, que se ha mostrado tan activo en estas primeras semanas al frente del ministerio público, será capaz de apelar?

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 27 de 2017